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Último acto

(...) Tras haber confirmado la victoria serbia y constatado la radical inconsistencia de sus agitaciones pasadas, a los occidentales, británicos y franceses a la cabeza, no les queda más que intentar manejar al menos el último acto de su lamentable desatino. Así pues, amenazan con retirar sus tropas, lo que pone fin, de hecho, a la misión de la ONU. Pero, entonces, ¿a quién amenazan? En realidad a nadie, y mucho menos al Ejército serbio. ( ... ) La preparación retórica de la retirada de las fuerzas occidentales no tiene nada de amenaza y todo de estertor de impotencia. .( ... ) Comprendemos que la flor y nata de los países de la OTAN, cuya credibilidad acaba de verse gravemente comprometida con sus desventuras balcánicas, tiene que demostrar al menos que posee este talento: eclipsarse sin mucho destrozo. ¡El disparate! Según las palabras del ministro francés, "engendrará la guerra, es decir, más desgracias y sufrimientos para la población". En testimonio de lo cual, el mismo ministro pide que se tomen precauciones para que se eviten, desgracias y sufrimientos a las tropas de la ONU ( ... ) durante la retirada. ( ... ) Si al menos pudiéramos decir que el mal está hecho y que no queda más que repararlo un poco antes de olvidarlo. ( ... ) Como admite Juppé, la situación geopolítica nacida de la victoria serbia, incluso con la bendición tácita de las potencias europeas, promete todo lo contrario a una evolución pacífica. ( ... ) 8 de diciembre

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