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Miguel Fisac: "Soy la bestia negra de la arquitectura española"

Recibe la medalla de oro por el "ejercicio muy relevante de la profesión"

El arquitecto Miguel Fisac,de 81 años, recibió ayer la medalla de oro de la Arquitectura 1994 por "el ejercicio muy relevante de la profesión". En el acto, celebrado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el autor de 300 obras y proyectos se refirió a sus aportaciones y fracasos. Horas antes se calificaba de "bestia negra" de la arquitectura española durante el franquismo, su polémica etapa en el Opus Dei y en la transición. En anteriores ediciones, el galardón, creado por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, fue concedido a De la Sota, Siza Vieira, Sáenz de Oiza, Asís Cabrero, Bohigas, Cano Lasso, Corrales y Vázquez Molezún.

Miguel Fisac vive rodeado de su propia arquitectura: la vivienda, el estudio y la iglesia de los dominicos de Alcobendas, con el paisaje de las autovías de entrada a Madrid. La Medalla de Oro de la Arquitectura, que proponen sus colegas, "ha venido por añadidura", cuando ya "pensaba en morirme tranquilamente" y "sin problemas de vanidad".Con 52 años de ejercicio y 68 de "obsesión" por la arquitectura, Fisac considera que "el arte es un subproducto". "No se puede hacer arte sin más objeto; sale como consecuencia de algo; no hay que buscar como primera condición el arte". Pone los ejemplos de Velázquez y Rembrandt, que al retratar infantas o síndicos hacen las Meninas o Ronda de noche. Más de 300 obras y proyectos jalonan su trayectoria, desde iglesias (20), centros escolares, chalés y edificios industriales hasta el diseño de muebles, joyas y patentes de materiales, como los huesos y encofrado flexible para las formas del hormigón. "Es un material con propiedades únicas, es durable y traccionable, muy utilizado en ingeniería. Pensaba que iba a tener mucho arraigo pero me he quedado solo".

Por el "itinerario mental" de sus proyectos han pasado el Centro de Estudios Hidrográficos, los edificios del CSIC, los laboratorios Jorba, el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, Bodegas Garvey de Jerez, hotel Tres Islas de Fuerteventura, hasta sus trabajos más recientes, los proyectos del ayuntamiento y centro cultural de Villanueva de Perales (Madrid).

La vivienda y el urbanismo son sus "dos errores". La vivienda en España es la peor y la más cara, por el suelo -"en el régimen anterior y ahora se fomenta la especulación"-, la artesanía y el precio del dinero.

"En urbanismo no he pasado de polemista. Anuncié que Madrid iba a ser un desastre, por sus densidades y planteamientos monstruosos, y me he quedado corto".

Fisac dice que ha sufrido la "conspiración del silencio" por su salida del Opus Dei y se convirtió en la "bestia negra". "Durante el franquismo no pisé el Pardo y dije que la arquitectura que se hacía no me gustaba nada; he chocado siempre con la realidad oficial. No ha habido ninguna transición en arquitectura y urbanismo y no se ha hecho ninguna rectificación esencial. El fundador del Opus tenía un gusto deplorable y estaba en contra de mí. No tenía ninguna formación estética pero imponía sus criterios. Para olvidarme que estaba en el Opus me llenaba de arquitectura".

"Ver mucho y pensar mucho" es su fórmula, desde el humanismo. "Que cada miembro de la sociedad se comporte de forma correcta. Me repugna que la religión católica se presente como lo contrario que es: amor a Dios y al prójimo en vez de una lista de pecados". Dice que ha aprendido mucho en la Alhambra, con un eje de honor que no se pisa para Alá, por encima de los grandes ejes de Versalles y de las catedrales".

Fisac afirma que en los años 80 y 90 se ha hecho la peor arquitectura "por haber entrado a saco el dinero y los publicitarios". "Se hace una arquitectura publicitaria, para llamar la atención, es un anuncio, que no interesa ni al hombre ni a la sociedad". Considera un "inadmisible marienismo" las obras repetidas de Meier y Botta. "Mi huella es que tengo un criterio pero no una forma". Observa a sus colegas españoles "muy en la línea de lo que se esta haciendo en el mundo. Eso es bueno en el mundo actual y deplorable para el futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de noviembre de 1994