Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Iberia venderá parte de la empresa y reducirá 3.000 empleos si no hay acuerdo en el plan de viabilidad

El Plan de Emergencia 2 de Iberia saldrá el lunes del cajón. Los responsables de la compañía aérea, acuciados por la necesidad, lo esgrimirán ante los sindicatos como una advertencia de lo que puede pasar si no se alcanza un acuerdo sobre el plan de salvación inicialmente propuesto por la compañía. El plan supone la venta de las actividades de tierra rentables, de las filiales y de las participaciones en compañías latinoamericanas, así como una regulación de empleo para más de 3.000 trabajadores. Iberia se limitaría a realizar vuelos.

El lunes será una jornada maratoniana en Iberia. Los sindicatos pasarán, por turnos, por la sede de la compañía para recibir el ultimátum de los responsables de la empresa. Será, según han asegurado fuentes del entorno de la compañía, el último intento para alcanzar un acuerdo sobre el plan de salvación inicialmente propuesto y que, hasta el momento, han rechazado los sindicatos. Este plan, por cuyo rechazo la empresa vivió ayer una jornada de huelga, consiste en la reducción salarial media del 15%, recorte de la plantilla en 2.120 personas, reducción de gastos y no pagar los atrasos de salarios desde 1993. A su vez, la empresa propondrá un aumento de capital de 130.000 millones, cuya aplicación debe ser aprobada por la Comisión Europea.Precisamente, la clara oposición que mostró el pasado jueves el comisario de la Competencia, el belga Karel van Miert, a que la Comisión permita nueva ayudas públicas para Iberia hasta 1997 -en cumplimiento de los compromisos adquiridos en 1992, cuando se aprobaron ayudas estatales por 120.000 millones-, ha sido una de las causas por la que Iberia, su accionista el INI, y el Ministerio de Industria hayan decidido acelerar todas las negociaciones. El presidente del INI, Javier Salas, que también preside Iberia, ha enviado una carta a los consejeros del Instituto para expresarles la necesidad de una cirugía urgente.

El tiempo corre en contra de los intereses de Iberia no sólo por la postura de Van Miert, sino también porque las pérdidas de la empresa este ejercicio (prevé 44.000 millones) se van a comer las dos terceras partes de los recursos propios hasta situarlos en sólo 25.000 millones de pesetas a fin de año. Según la carta de Salas, "en los primeros meses de 1995 (temporada baja) existirían serios riesgos de perder todos los fondos propios incurriendo el consejo de administración en la obligación legal de plantear la quiebra y liquidación de la sociedad".

Recorte de gastos

El plan propuesto hasta ahora por Iberia supone un recorte de gastos de 45.600 millones de pesetas y pondría la cuenta de resultados de explotación (sin contar financieros) a cero. Pero ante la oposición sindical a esa propuesta, la compañía lanzará el denominado Plan de Emergencia 2. En líneas generales, consiste en segregar los negocios de la empresa para vender los. Así, Iberia se desharía de material, del handling (actividades en tierra como transporte de equipajes... ), el 50% de Iberswiss (catering), de las participaciones en las líneas aéreas americanas (Aerolíneas Argentinas, VIASA y Ladeco), de Air Cargo y de VIVA, mientras absorbería la filial Binter. Iberia se limitaría a hacer vuelos.

Todo ello significaría, según esas fuentes, un recorte de plantilla superior a las 3.000 personas, que afectaría a todos los colectivos.

"Estarnos dispuestos a negociar cualquier aspecto o cualquier asunto que a los accionistas, a los sindicatos o al personal le parezca de interés", dice Salas en la carta. "Y por dejarlo claro", añade, "podemos aceptar alguna importante, contrapartida". De esta forma, el presidente de Iberia podría referirse a la posibilidad de que los pilotos accedan al capital de la empresa como contraprestación al recorte salarial.

Mientras tanto, ayer continuaron las llamadas a la negociación. El ministro de la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó que hace falta un acuerdo para no tomar decisiones más drásticas, mientras el secretario de Industria, Juan Ignacio Moltó, acusó al PP de haber dejado sólo al Gobierno en el intento de salvar la compañía, al tiempo que consideraba un "exceso" las declaraciones del comisario europeo de la Competencia en las que se opone a nuevas ayudas a la compañía. El secretario de Estado para la Unión Europea, Carlos Westendorp, dijo que si las ayudas "se enmarcan en una reestructuración seria y bien presentada podrían aprobarse, aunque no va a ser fácil".

Los sindicatos minoritarios, que se han retirado de la negociación, pedirán al Congreso que investigue la gestión de Iberia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de noviembre de 1994

Más información

  • La compañía presentará el próximo lunes a los sindicatos el Plan de Emergencia 2