Entrevista:

"Los tacos se están devaluando"

Cualquier buen pianista. Cinco frescas merluzas. Más manzanas maduras. Muchas mujeres bellas...". No hay que alarmarse; estas frases inocentes son uns pieza de la demostración de que la mayoría de los indefinidos actúan como los adjetivos. Y para ampliación de estudios hay que comprar el libro más esperado en el mundo universitario desde hace dos décadas, Gramática de la lengua española, del miembro de la Real Academia Española y filólogoP.

¿Qué era la palabra en tiempos del Sancho Panza?

R. La palabra comprometía entonces.

P. ¿Qué es la palabra en tiempos de De la Rosa?

R. Hoy la palabra sirve para comunicar el pensamiento o para ocultarlo.

P. ¿Cómo relaciona a la palabra ya Felipe González?

R. El la maneja casi siempre con la segunda intención antedicha.

P. ¿Hacer el amor hablando en latín, qué daría de sí?

R. Los romanos lo hacían bastante bien, pero hoy sería complicado.

P. ¿Le gustaría enseñar gramática a alguien preciso?

R. No soy proselitista de nada; que aprenda quien quiera.

P. Ahora hay que tener imagen. ¿Cuál es la suya?

R. Nunca me preocupé.

P. ¿Qué le diría a Arzalluz en euskera?

R. Nada, porque prefiero no hablar con los conversos del seminario.

P. A un gramático, ¿qué le sugiere aquí, en Asturias, lo de un culín de sidra?".

P. Suena bien si está bien empleada la expresión.

P.Para el funcionamiento social, ¿es más nefasto un galicismo o un pecado mortal?

R. Con un galicismo no pasa nada, y un pecado mortal contra el sexto mandamiento es bastante perdonable.

P. ¿Le da más, repelús un anglicismoo un político mentiroso?

R. El político mentiroso.

P. ¿Por qué le dio por la gramática?

R. Por herencia, en parte.

P. ¿Quién es más bárbaro gramaticalmente, Fraga, un sindicalista o Cristo?

R. Fraga se atropella bastante; los sindicalistas son tan aburridos con sus muletillas que es mejor olvidarlos; y a Cristo no lo oí.

P. De usted se dice que es salmantino, socarrón, escéptico, vitalista, amante de La Regenta: ¿y algo más aún?

R. No sé, uno es uno y de ahí no lo saca nadie.

P. ¿Suelta algún coño?

R. Sí, y más. Pero cada vez reduzco el uso, porque los tacos se están devaluando por usarlos sin venir a cuento.

P. El bable, lengua asturiana, ¿le sirve?

R. Sí, para que me den la lata todos los Jomeinis de la localidad.

P. ¿Le da tiempo a leer Marca y cosas por el estilo?

R. No, sólo miraba el AS de antes de la guerra; del fútbol me basta con los resultados, lo demás lo imagino.

P. "Oye, tío, ¿qué pasa contigo?". ¿Le halaga esta expresión de nuestros días?

R. No; es un sarampión juvenil.

P. ¿Un presidente de Gobierno debe tener asesor lingüístico?

R. Más vale no meneallo.

P. ¿Por qué?

R. Porque a lo peor lo nombraba a dedo.

P. ¿Llega a sentirse solo?

R. Me gusta estar solo, pero nunca me siento solo.

P. "Yo caigo, tú caes, él cae, nosotros caemos, vosotros caéis y ellos caen". ¿Añade?

R. Con esas seis personas ya abarcamos todas las posibilidades.

P. A mí me emociona que se acentúen todas las palabras esdrújulas. ¿Es posible esto en tiempos de la bomba atómica?

R. Claro, porque lo esdrújulo da mucho valor. No tiene más que pronunciar atómica cargando el acento en la i.

P. ¿Se puede ser Nobel de Literatura sin saber gramática?

R. Todo es posible.

P. ¿Le tienta la pedantería?

R. La huyo, por vergüenza.

P. ¿Le dice algo a Dios?

R. ¿Qué es Dios?

P. El día que todos los vivos entiendan algo de hiatos, diptongos y triptongos, ¿habrá guerras civiles?

R. ¿Se refiere a los vivos o a los listos?

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de noviembre de 1994.