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"Todos empezamos perdiendo"

"Convertirse en juez canino es más peligroso que ser árbitro de Tercera Regional". El chascarrillo circula entre los aficionados a la cría y selección de perros de raza. Una exageración, claro. "Los árbitros de fútbol por lo menos tienen vallas o policía cerca, y se van a su casa tras el partido", bromea el presidente de la Real Sociedad Canina de España, Manuel Martín. El no recuerda casos de agresión o amenazas a los jueces por parte de los propietarios de los canes, pero comenta que los dueños no tienen buen perder y, habitualmente, refunfuñan: "Este juez no tiene ni idea" o "no se ha fijado lo suficiente".El comisario general de la exposición de este fin de semana, Carlos Collantes, justifica los berrinches de los propietarios por el cariño que se tiene al perro y porque en muchos casos el animal es "un refugio" en el que el dueño-encierra sus problemas personales, físicos 0 psicológicos. "Muchas veces, el propietario piensa que el que pierde es él, y no el perro", dice.

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Esto sucede sobre todo cuando el expositor es un aficionado. Si se trata de un criador profesional (hay unos cien en España), entra en juego el dinero (los premios encarecen los cachorros y, los cruces del ejemplar galardonado) y algunos se toman muy a pecho la derrota.

Y precisamente por esa tendencia, la asociación central exige una fianza de 5.000 pesetas si el dueño decide presentar una denuncia contra un juez árbitro. Martín afirma que en Madrid sólo hubo dos o tres reclamaciones en 1993 y seis en toda España. "Si no se pusiera alguna traba, habría una proliferación de denuncias".

Peropor mucho pedigrí que enarbole el dueño o criador, no todos los canes valen para concursar. Collantes explica qu9 algunos perros se ponen nerviosos y no podrían ganar ni el menor de los trofeos. "Otros, en cambio, se crecen en el ring, les encanta que les aplaudan".

"Al aficionado que empieza le recordaría que todos empezamos perdiendo y que no tenga miedo de hablar con los criadores para asesorarse", recomienda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 1994