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Los 'jemeres rojos' secuestran y matan a 50 civiles en Camboya

Los jemeres rojos, la guerrilla maoísta de Camboya, secuestraron a 71 habitantes de un pueblo campesino y mataron a 50 de ellos después de obligarles a andar durante cuatro días hasta una base guerrillera, según informó ayer un alto funcionario de la provincia de Batambang. La matanza se produjo el pasado 22 de octubre en una localidad próxima a la frontera con Tailandia, zona de intensa actividad guerrillera en el pasado. Los restantes 21 secuestrados recibieron heridas de distinta consideración.La noticia de esta nueva matanza se produjo poco después de conocerse que el mismo grupo guerrillero mató a tres turistas extranjeros que mantenía retenidos desde el pasado 26 de julio, el francés Jean Luc Braquet, de 27 años, el australiano David Wilson, de 29, y el británico Mark Slater, de 28. Los cadáveres de los tres turistas fueron exhumados ayer y trasladados a Pnom Penh, la capital del país.

El príncipe Norodom Sihanuk reaccionó ante la ejecución de los tres extranjeros con un comunicado en el que asegura que Camboya vive en estado de guerra y no es un destino recomendable para los turistas, ya que el país es "claramente inseguro". "La situación de Camboya entraña graves riesgos", reza el texto, que incluye una advertencia que ha levantado ampollas entre los miembros del Gobierno: "Recomiendo a los turistas británicos que no visiten el país".

Sihantik ha defendido siempre la absorción de los jemeres rojos por parte del Ejército regular de Camboya, algo a lo que se opone el Gobierno porque la guerrilla maoísta no ha renunciado a la violencia ni ha cedido el territorio bajo su control.

Camboya celebró unas elecciones presidenciales auspiciadas por la ONU en mayo de 1993, que fueron boicoteadas por los jemeres rojos. La supuesta normalización hizo que Naciones Unidas retirara sus tropas de paz hace un año, después de desarrollar una de las misiones más costosas de su historia. Las matanzas de extranjeros y campesinos a manos de los jemeres rojos ponen en peligro todo el esfuerzo internacional para pacificar el país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de noviembre de 1994