El folclor castellano, de la mano de la dulzaina y el tamboril
Hace más de un lustro que Servando Pedroche, un cantautor ya retirado, transformó el sótano de su bar en un centro de investigación del folclor castellano. En estos años, La taberna encantada -el centro de investigación tomó el mismo nombre del bar- ha dado a conocer a sus alumnos los ritmos ancestrales de la vieja Castilla, como los paloteos, las entradillas, las seguidillas o las jotas, en los que la dulzaina y el tamboril forman un dúo inseparable.
El curso que se inicia el próximo día 5 de octubre nace con las mismas pretensiones que el establecimiento: integrar en un programa el conocimiento y manejo de estos instrumentos, ayudándose del solfeo como guía musical. De esta forma, los miércoles se dedican exclusivamente al manejo de la dulzaina y el tamboril, y los viernes, a, las clases de solfeo.
Algo más que una jota
Las clases finalizan, como si un curso cualquiera se tratara, en junio del año que viene, aunque la formación de un dulzainero requiere una formación más solida que la de una temporada. "Si quieren conseguir algo más que tocar la jota de su pueblo al menos necesitan cuatro años para sacar rendimiento a la dulzaina", explica Servando Pedroche.El 80% de los dulzaineros graduados en La Taberna Encantada ha continuado posteriormente su andadura musical en pasacalles, grupos y charangas de la Comunidad de Madrid, como El Soplo Encantado, una formación alimentada por miembros de la escuela y dirigida por el propio Pedroche.
"La tradición se mantiene en los pueblos de la sierra pobre y también en El Escorial y Guadarrama, a pesar de que no hay apoyo institucional ni para el folclor, en general, ni para la dulzaina, en particular", asegura con pesimismo este cantautor.
Las clases, de 60 minutos de duración, se imparten entre las siete y las diez de la noche en grupos de cuatro o cinco alumnos como máximo.
La incorporación a las clases se puede realizar una vez iniciado el curso siempre que haya un número suficiente para formar un nuevo grupo. El precio es de 9.500 pesetas, más las 14.000 que cuesta una dulzaina y unas 12.000 del tamboril.La Taberna Encantada. Salitre, 2. Teléfono 528 52 38.
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