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Un joven de 15 años testigo de Jehová muere al rechazar su familia una transfusión

El fiscal investiga a los padres por si hubiera alguna responsabilidad

La comarca oscense del Bajo Cinca está indignada y desolada tras conocer la muerte del niñ de 15 años Marcos A. V., fallecido en Zaragoza por falta de tratamiento mé dico con un proceso leucémico acelerado. Sus padres, que pertenecen a los testigos de Jehová, se habían negado desde que sufrió la primera crisis, hace 10 días, a seguir las indicaciones médicas que urgían una transfusión sanguínea para comenzar la lucha contra la enfermedad. El fiscal está investigando a la familia, de cinco miembros, para determinar si existen responsabilidades en la muerte del chico.

El vecindario de Ballobar (Huesca), pequeña población situada a una veintena escasa de kilómetros de la localidad de Fraga, mostraba ayer su indignación y lamentaba "que no se hubiera actuado antes para sal var la vida del niño".Tuvo que, ser la iniciativa de la alcaldesa, María José Fontaner (PSOE), el presidente de la asociación de padres y el director del centró escolar donde Marcos cursaba sus estudios, quienes reclamaran al juez la correspondiente orden para ingresar al adolescente en el hospital de Zaragoza y hacerle la transfusión de sangre. Pero ya fue demasiado tarde.

Caída de la bicicleta

La historia de esta crisis se remonta a la tarde del pasado día 7 de septiembre, cuando Marcos sufrió, una caída mientras jugaba con la bicicleta. Su débil constitución se resintió y tuvo que ser atendido en el ambulatorio. Allí donde no hay grandes medios, no se detectó ninguna gravedad en su estado. Un vecino comentó a EL PAÍS que el chico era conocido por su escasa envergadura, pese a su elevada estatura al igual que la de sus hermanos. "Se le notaba débil" sobre todo cuando iba a la huerta y a pescar. Se mareaba con gran facilidad".Al día siguiente, la familia, muy conocida en el pueblo al ser originarios "de toda la vida" de Ballobar; donde tenían hasta hace un tiempo una panadería, se trasladó a un acto religioso al Salón del Reino de la localidad de Fraga. Allí Marcos sufrió un desvanecimiento. Fue atentido en el consultorio local, pero llevado enseguida al hospital más cercano, el Arnau i Vilanova, de Lérida, a 25 kilómetros.

El estado del pequeño alarmó al servicio de urgencias, que, ordenó unas pruebas y -.quiso hacerle inmediatamente. una transfusión de sangre, lo que impidieron los, Padres del joven, un matrimonio que ronda los,40 años de edad.

Los médicos, recurrieron entonces al amparo judicial para iniciar el tratamiento habitual en casos de, leucemia (una combinación de transfusiones; quimioterapia posterior que, en caso de no llevarse a cabo, provoca la muerte en el plazo no superior a cuatro semanas).

Fue entonces el propio adolescente quien, siguiendo la formación recibida por su religión, se arrancó las sondas en medio de un fuerte estado de excitación. Los médicos, ante el rechazo del chico y temiendo provocar una crisis mayor, optaron por suspender el tratamiento. La familia solicitó el alta y regresó a Ballobar.

El alta voluntaria.

El agravamiento de la situación de Marcos llevó a su padre, Pedro Alegre, a trasladarle al hospital Vall d´Ebron de Barcelona. En este centro se insistió en el diagnóstico y en la necesidad del tratamiento indicado por los otros médicos, pero la familia solicitó de nuevo el alta voluntaria el pasado lunes. Al tener conocimiento de estos hechos en el pueblo, la alcaldesa y los responsables escolares recurrieron al fiscal de la Audiencia de Huesca, Fernando García Vicente, para solicitar la hospitalización forzosa del pequeño.La situación era ya irreversible a la llegada de Marcos el Pagado día 14 al hospital Miguel Servet de Zaragoza, con un:"coma neurológico". Los intentos de la UCI infantil de por recuperarle fueron inútiles,, El pequeño murió a últimas horas de pasado jueves. Sus restos serán inhumados hoy en Ballobar.

El fiscal oscense confirmaba ayer que proseguirá sus actuaciones para delimitar las responsabilidades, "ya que un padre no dispone de la vida de su h¡jo". El padre del muchacho dijo ayer estar seguro de la decisión tomada, a pesar del precio pagado por ello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de septiembre de 1994