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Reportaje:

El robo que tantos soñaron

Dos profesionales se llevan en Nueva York 120 millones de dólares en joyas de Tiffany's

Es el robo que hasta los más honrados han planeado alguna vez en su imaginación: un robo que no dejó sangre ni pistas en la famosa joyería Tiffany's de Nueva York, símbolo de la opulencia en el mundo entero, de donde los ladrones se llevaron más de 120 millones de dólares (unos 15.600 millones de pesetas) en collares, brazaletes, relojes y piedras preciosas.Fue, sin embargo, un trabajo de profesionales. Dos hombres asaltaron a punta de pistola en la noche del domingo a uno de los vigilantes que se acercaba al edificio de la joyería, en la Quinta Avenida con la calle 57, para cubrir su turno de guardia. El vigilante iba vestido de calle, por lo que resulta obvio que los ladrones lo conocían. Con él se acercaron a una de las puertas traseras del local, donde el vigilante dijo a sus compañeros que los hombres que le acompañaban, ambos de menos de 30 años, eran sus primos. Una vez dentro de la tienda, los ladrones ataron a los cuatro vigilantes con cinta aislante. Uno de los asaltantes se quedó vigilándolos mientras el otro efectuaba una meticulosa búsqueda del botín. Los cristales del escaparate, a prueba de balas, no permiten ver el interior de la tienda, por lo que el ladrón pudo elegir cómodamente las piezas que deseaba entre las vitrinas del local. Sólo cogió aquellas que estaban adornadas con diamantes, rubíes, esmeraldas y otras piedras.

Cumplido el trabajo, los ladrones obligaron a uno de los vigilantes a que los acompañase al lugar donde se encontraban las grabaciones de las cámaras de seguridad que habían filmado toda la actividad. Cogieron las cintas que los hubieran identificado y volvieron a amordazar al vigilante que les había ayudado en esa labor. A las 0.40 del lunes, exactamente una hora después de haber entrado en la tienda, los ladrones abandonaron Tiffany's sin dejar rastro, aunque no sin advertir a los guardias que si los identificaban ante la policía pagarían por ello. El vigilante que había sido obligado a colaborar consiguió liberarse por sí solo de la cinta aislante unos cinco minutos después de que los ladrones habían salido, y él mismo desató a sus compañeros.

La compañía Tiffany's, que ayer volvió a abrir sus puertas con normalidad, no ha informado oficialmente sobre el valor de las piezas robadas, aunque un portavoz aseguró que los productos más valiosos no pasan la noche en las vitrinas de la tienda. Tiffany's ha anunciado que pagará una recompensa por cualquier información que contribuya a esclarecer este caso.

La policía ha reconocido que se trata del robo más importante en los 157 años de historia de esta famosísima marca, convertida en leyenda por la pluma del novelista Truman Capote. Aunque los investigadores no disponen más que de descripciones superficiales sobre el aspecto de los ladrones, que actuaron a cara descubierta, se sospecha que éstos estaban vinculados a la compañía de seguridad que protege la tienda o, al menos, conocían los más mínimos detalles sobre la actividad de los vigilantes. En esa dirección se han encaminado las primeras investigaciones.

Éste es el quinto robo que sufre Tiffany's, un establecimiento protegido por puertas de acero de casi tres metros de espesor, al que habitualmente se menciona como uno de los lugares más seguros del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de septiembre de 1994