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El Papa sigue sin despejar la incógnita de su viaje del jueves a Sarajevo

La decisión final sigue siendo un misterio, una incógnita. Juan Pablo II mantuvo ayer un silencio total durante el rezo del Ángelus sobre su proyectado viaje a Sarajevo del jueves, en contra de su costumbre de aludir en esa cita dominical a los países o regiones que piensa visitar durante la semana entrante. El expresivo silencio del Pontífice expresa los graves obstáculos que se oponen a dicho viaje, sobre todo tras el fracaso de la misión diplomática vaticana, recibida el sábado por el líder serbio-bosnio, Radovan Karadzic, quien manifestó su rechazo a esta visita y se negó a garantizar la seguridad de Papa y su comitiva."Hay dificultades", reconoció ayer Franceso Monterisi, el nuncio pontificio que viajó a Pale, la capital política de la autoproclamada República Serbia de Bosnia, para entrevistarse con Radovan Karadzic. "La decisión final no ha sido tomada. Sería para mí un honor poder confirmar que el Papa vendrá, pero, de momento, sólo puedo pediros que recéis", añadió el prelado, dirigiéndose a los fieles reunidos en la catedral de Sarajevo, situada en el barrio viejo de la capital bosnia, para ensayar los cantos que acompañarían la eventual misa del Pontífice.

Las palabras del nuncio implican un desmentido frontal a las interpretaciones de que el Papa habría confirmado su intención de viajar en cualquier caso a Sarajevo, durante el rezo del rosario celebrado el sábado en su residencia veraniega de Castelgandolfo.

Ausencia de garantías

La negativa de Karadzic a garantizar la seguridad del avión papal y su crítica a este viaje por considerar a Juan Pablo II parte del conflicto (por su apoyo a la católica Croacia), no sólo dejan en precario tales garantías, sino que comprometen el sentido pacificador de una visita planteada contra el parecer de los representantes del 32% de los bosnios, que son serbios y cristianos ortodoxos.El semidestruido palacio olímpico de hielo de Sarajevo, uno de los lugares estudiados por el Vaticano como opción para realizar una misa al aire libre, fue ayer tiroteado desde las líneas serbias, situadas a unos cientos de metros, en un claro mensaje de que esta misma acción puede repetirse el jueves o cuando deseen sus francotiradores, que ayer abrieron fuego contra cascos azules daneses.

Por otro lado, el Comité Internacional de la Cruz Roja informó ayer que más de 900 civiles musulmanes expulsados por los serbios de Bijeljina han comenzado a atravesar las líneas del frente en dirección a la zona de Tuzla, al norte del Bosnia, bajo control musulmán.

Paralelamente, los mediadores internacionales de la Unión Europea, David Owen, y Thorvald Stoltenberg, de la ONU, se entrevistaron ayer en Belgrado con el presidente de Serbia, Slovodan Milosevic, cuyo Gobierno espera el levantamiento de las sanciones internacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 1994