Chrysler investigará si su socio chino utiliza convictos como fuerza de trabajo
La compañía Chrysler se dispone a investigar las denuncias según las cuales Beijing Auto Industrial (BAIC) -la empresa china con la que está asociada en régimen de joint venture- tiene conexiones con factorías que usan presos como fuerza de trabajo. "Chrysler está sumamente preocupada por esas acusaciones", aseguró un portavoz del fabricante norteamericano, " y hará todo lo posible por llegar al fondo del asunto".Las acusaciones han sido formuladas esta semana por la prensa de Hong Kong, que aseguraba que BAIC tiene desde 1992 "fuertes conexiones productivas" con un campo de trabajo que emplea a miles de convictos en pequeños talleres distribuidos por todo Pekín. Chrysler rechazó inicialmente las acusaciones alegando que su socio no era BAIC, sino Beijing Auto Works, una distinción que parece ahora haberse diluido.
El diario Eastern Express publicó el jueves que Beijing Auto Works es una filial de BAIC, y que ambas comparten a varios altos ejecutivos. Además, según el diario, Beijing Auto Works paga una "cuota de gerencia" a BAIC. El mismo jueves, el portavoz de Chrysler aseguró que todos los beneficios de la joint venture eran, o bien reinvertidos, o repartidos entre la compañía norteamericana y su socio chino. "No puedo entrar en los detalles de la cuota de gerencia", dijo el portavoz, "pero puedo asegurar que ninguna suma de dinero pasa directamente de la joint venture a BAIC".
La empresa estadounidense admitió que BAIC, como entidad gubernamental a cargo de la industria automovilística de Pekín, tenía un papel administrativo en la joint venture. "Para cualquier cosa que quiera uno hacer con coches en Pekín", aseguró el portavoz de Chrysler, "tiene uno que pasar por BAIC".


























































