Bicicletas y Renfe
Hace tres años decidimos emprender aventuras bicicleteras; para ello contamos con Renfe. No tuvimos ningún problema en cargar bicicletas en el vagón de carga, ni tampoco tuvimos que pagar nada por transportarlas: el usuario tenía y tiene derecho a transportar 15 kilos gratis.Este año hemos descubierto que el humor del interventor o revisor de turno puede cambiar el desenlace de un viaje. Resulta que hoy en día es tan caro llevar una bicicleta como viajar uno mismo; por eso, pensamos en meter las bicicletas en nuestro compartimiento de literas. Preguntamos si era posible, y nos contestaron que si adquiríamos un compartimiento completo, la cantidad de equipaje, así como la comodidad, era cosa nuestra. A la ída, el revisor no puso objeción, como cabría esperar, y víajamos nosotros cinco con nuestras bicis debidamente empaquetadas. A la vuelta decidimos hacer lo mismo, pero, ¡vaya sorpresa! Dos funcionarios, interventor y revisor, gritando, nos obligaron a bajar las bicis del compartimiento y meterlas en el vagón de Paquexpress. ¿No se supone que ahí sólo van cosas facturadas? Nuestras bicis, con la precipitación, no llevaban ningún tipo de identificación. Cuando llegamos a Madrid, una de las bicicletas había desaparecido. En la búsqueda, hemos descubierto que hay una gran cantidad de bicicletas extraviadas sin documentación esperando ser reclamadas.
En los trenes de cercanías se dan las mismas situaciones, con el agravante de que no existe vagón de mercancías; todo depende del estado de gracia del revisor.
Ahora nos preguntamos: ¿por qué si una bicicleta pesa menos de 15 kilos y un viajero tiene derecho a llevar dicho peso gratis en equipaje, hay que pagar una tasa, a nuestro juicio excesiva, por transportarla? ¿No podría existir una reglamentación específica al alcance del viajero, para no depender de un funcionario? ¿Y dónde está mi bicicleta?
cuatro firmas más.


























































