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IU achaca los desmanes de la policía local a la falta de un jefe

El portavoz del grupo municipal de Izquierda Unida en Madrid, Francisco Herrera, atribuyó ayer los hechos delictivos cometidos por algunos agentes de la Policía Municipal en los últimos meses a la falta de un responsable después de que en julio pasado dimitiese el general Manuel Fernández Monzón, según informa Efe. Herrera solicitó al equipo de gobierno del PP que nombre "con carácter urgente" un nuevo jefe policial.El concejal de Seguridad y responsable directo de la Policía Municipal, Carlos López Collado, respondió a estas críticas, a las que calificó de "colmo de la estupidez".

López Collado, respecto al nombramiento de un nuevo inspector jefe, declaró que antes deberían cubrirse las ocho plazas de subinspectores que saldrán a concurso en septiembre. Uno de ellos será designado jefe a principios de 1995. El cargo, especificó López Collado, no será asumido "a perpetuidad".

El edil, con todo, precisó que esta demora no entorpece el trabajo de la Policía Municipal, que ya vivió una situación similar antes de la llegada de Monzón.

En cuanto a los incidentes que han suscitado la andanada de la oposición, el concejal manifestó que "venían de atrás" y que su aparición no se debió a la "desaparición de la figura controladora de Monzón".

El incidente más reciente ha sido la detención del policía municipal Ezequiel Antoranz, a quien se acusa de haber secuestrado y torturado a un marroquí por asuntos de droga.

Carlos López Collado manifestó que el agente era "un profesional de la baja y que cubría muy bien las apariencias", hechos que complicarán la investigación interna.

Confianza ciudadana

Los sindicatos CC OO y CSIF indicaron ayer en un comunicado que la conducta del agente detenido nada tiene que ver con la tarea del resto del cuerpo. Los sindicatos pidieron a los ciudadanos que no pierdan la confianza en la policía y exigieron que se aclaren los hechos.El agente detenido, según la Policía Nacional, secuestró y torturó, junto a otras dos personas, durante 10 horas a Abdelhadí Lamrabet, un inmigrante marroquí de 51 años, quien reposaba. en su chabola de Casas de Diego (Majadahonda).

El ataque, en el que la banda del agente efectuó tres disparos, se desató por una bolsa de hachís que el hijo de Lamrabet hizo desaparecer del vehículo del agente detenido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 1994