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El retraso del consorcio para rehabilitar teatros privados aplaza un año más las obras antirruina

Las tres administraciones establecen las bases de un convenio para créditos blandos

La historia es larga. Comenzó tímidamente hace dos años. Se aprobó hace 10 meses. Y por fin, el pasado abril, Ministerio de Cultura, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento firmaron el convenio que creaba el consorcio de rehabilitación de teatros privados, con un presupuesto de 600 millones para cuatro años. Es el ensayo más largo que han conocido los empresarios de las 13 salas privadas de Madrid, que no han podido adelantar durante el verano los trabajos más urgentes, época en que la mayoría cierra. La última reunión administrativa está fijada para septiembre.

Además de los 50 millones de pesetas que cada administración aportará anualmente hasta 1997, el consorcio contará con 70 millones que provienen de la liquidación de Madrid Capital Cultural 1992 y con 13 del desaparecido Festival. Internacional de Teatro.Sin embargo, para los empresarios no se trata de una cantidad excesiva. "Si sumamos las ocho salas alternativas, que también tienen derecho a la subvención, se quedan en unos siete millones anuales para cada uno", explica Alejandro Colubi, representante de la asociación de dueños de salas y propietario del teatro Marquina. Colubi calcula que, de promedio, cada teatro privado de Madrid (sin contar las pequeñas salas alternativas) necesita unos 40 millones de pesetas para salir de la ruina o levantar por fin cabeza.

El retraso del consorcio, según Colubi, ha significado para los empresarios la pérdida de un tiempo precioso. "El verano es la mejor época para hacer las reformas, porque los teatros están cerrados. Si finalmente recibimos las ayudas en noviembre o diciembre, tendremos que esperar hasta julio para iniciar los trabajos. Y habremos perdido un año", explica.

Mientras tanto, las salas seguirán cediendo a la carcoma del tiempo. Las deficiencias de los teatros privados de Madrid no son sólo de refrigeración o calefacción. Las fachadas están ruinosas, los camerinos no tienen baños privados, las butacas están descosidas y las paredes se desintegran bajo el poder de la humedad. No sólo los teatros en funcionamiento podrán beneficiarse de las ayudas del consorcio. También entran en la lista los que están clausurados, como el Lara o el Martín, que en mayo pasado sucumbió bajo la erosión de la lluvia.

La semana pasada tuvo lugar la última reunión del consorcio. En ella se sentaron las bases para un convenio económico con Argentaria para que facilite 1.500 millones de pesetas en créditos blandos a los empresarios teatrales. El mecanismo que el consorcio aprobará con toda seguridad en septiembre consiste en destinar un porcentaje del presupuesto a fondo perdido y otra cantidad al pago de los intereses de los créditos solicitados. Los porcentajes definitivos aún no están determinados.

El director de servicios culturales del Ayuntamiento, Ignacio González, asegura que el consorcio ya tiene cuenta corriente, código fuscal y local. "En septiembre nos reuniremos con los papeles escritos. Sólo hay que adaptar los borradores y no hay desacuerdos entre las partes. El consorcio quedará listo enseguida", aseveró ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de agosto de 1994