Veinte destacados arquitectos tienen cinco meses para idear el futuro de la fábrica El Águila

En enero de 1995 comenzará la construcción del proyecto ganador

Tienen cinco meses para construir sobre el papel el futuro arquitectónico de la fábrica El Águila, un viejo edificio industrial del distrito de Arganzuela que pretende ser un nuevo centro de cultura viva. Veinte destacados arquitectos, de los 185 que se presentaron al concurso, han sido elegidos para idear la reforma de 35.000 metros cuadrados que albergarán cines, teatros, salas de exposiciones y bibliotecas. El único proyecto, que pasará del papel al suelo se hará público el 30 de diciembre de este año. Una condición pesa sobre todos los trabajos: respetar la fachada del edificio original.

La, fábrica de cervezas El Águila es un monumento histórico que nació en 1912 y creció con distintas naves hasta 1970, cuando cerró sus puertas. La idea de convertirlo en un centro dedicado al arte es uno de los proyectos más ambiciosos de los actuales dirigentes de la Comunidad de Madrid. El presupesto inicial: 3.500 millones de pesetas. La lisia de los 20 seleccionados fue leída ayer por el consejero de Educación y Cultura de la Comunidad, Jaime Lissavetsky. Entre los 20 arquitectos elegidos para participar en la recta final de este ambicioso concurso está desde lo más destacado de las nuevas generaciones de arquitectos a los más sólidos puntales de la arquitectura nacional. "Es lo más granado de la arquitectura española", señaló satisfecho Lissavetsky ante el interés que ha despertado la rehabilitación de la fábrica El Águila.

Lista de elegidos

José Antonio Corrales, premio nacional de Arquitectura en 1948 y creador, entre otros, del Banco Urquijo de Madrid; Francisco Javier Sáenz de Oíza, de 75 años, premio Príncipe de Asturias y creador de las famosas Torres, Blancas y del polémico Ruedo de la M-30, y Julio Cano Lasso, de 73 años, cuyo proyecto del pabellón de España de la Expo 92 logró el primer premio, son los tres veteranos de una lista que completan arquitectos muy reconocidos, pero mucho más jóvenes: Antonio Cruz y Antonio Ortiz (estación de Santa Justa, de Sevilla), Jerónimo Junquera y Estanislao Pérez Pita (Museo Arqueológico de Granada y Fundación Ortega y Gasset de Madrid), Francisco Pérez Partearroyo (rehabilitación del teatro Real y del Museo del Prado) y Guillermo Vázquez Consuegra (rehabilitación de La Cartuja de Sevilla, pabellón de la Navegación de la Expo 92).

"Es un concurso muy interesante", señala Julio Cano Lasso, desde su casa de Madrid. "El proyecto lo haré con mis hijos. Sobre todo nos interesa el juego con la arquitectura industrial del edificio., Son formas muy fuertes y expresivas. No sé, ahora empezaremos a trabajar sobre ello. Va a ser dificil ganarlo, pero los concursos, son así, un deporte", afirma el veterano arquitecto. "Yo soy muy partidario de este tipo de concurso, ya que es la mejor forma de analizar por dónde camina la arquitectura y cuáles son sus últimas tendencias. Mantienen vivo el debate cultural. Si luego no ganas y el trabajo sólo se queda sobre el papel, pues tampoco importa, queda la satisfacción de haber podido contrastar tus ideas con otros. Y además, el proyecto siempre queda. Con los concursos sólo hay un peligro: por ganar se hacen proyectos demasiado novedosos que pierden el sentido racional de la obra" .

Por su parte, Jaime Lissavetsky señaló ayer que la selección de los finalistas se ha realizado en función de los premios y de la trayectoria profesional de los arquitectos, y sobre todo a su experiencia en la rehabilitación de centros culturales.

El autor del proyecto vencedor dirigirá la obra y recibirá seis millones de pesetas. El segundo recibirá cuatro millones y medio y el tercero, tres. Los 20 que han entrado en la recta final obtendrán un millón de pesetas por dibujar sus ideas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 01 de agosto de 1994.

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