El público protesta el premio a un bailarín pariente de un jurado

El III Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco terminó el viernes en el teatro Albéniz con un sonado escándalo en el abarrotado patio de butacas. Las protestas del público que coreaba la palabra tongo casi logran impedir que se entregaran los premios en el orden previsto. Los espectadores reclamaban además la presencia en el escenario de Mariemma, una de las decanas de la danza española y miembro del jurado, que se retiró del mismo al no estar de acuerdo con las votaciones y con que en dicho tribunal figurara Cristóbal Reyes, pariente cercano de los concursantes premiados con el primer galardón: Manuel Reyes y Antonio Reyes.
El segundo lugar fue para Rosa María Grau y el tercero para Elvira Andrés. Sin embargo, las dos obras más aplaudidas y de reconocida calidad, la compañía Contratiempo y Miguel Ángel Rojas junto a Carlos Rodríguez, tuvieron discretas menciones de consolación.
Algunos concursantes han expresado a este periódico su deseo de impugnar los resultados, pero la situación es confusa al ser el certamen gestionado por una empresa privada, Producciones Maga, cuya directora es la norteamericana Margaret Jova, y tener lugar en un teatro de titularidad pública, en este caso la Comunidad de Madrid.
El otro certamen de danza que se celebra anualmente en la Sala Olimpia (que en 1992 terminó idénticamente con gritos de tongo) está igualmente gestionado por otra empresa, Paso a Dos, cuyas titulares son la misma Margaret Jova y la también norteamericana Laura Kumin, asesora de danza de los servicios culturales de la Comunidad madrileña.


























































