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Cinco muertos y un herido al estrellarse un avión portugués que luchaba contra el fuego en Alicante

Los incendios forestales volvieron ayer a matar. Esta vez fueron cinco tripulantes de un avión cedido por Portugal que participaba en la extinción del fuego en la sierra de Mariola, cerca de la localidad de Banyeres (Alicante). El avión, un Antonov de fabricación soviética, se estrelló a 200 metros del frente de llamas sobre el que acababa de lanzar una cortina de agua. Sólo puso ser salvado el sexto ocupante del aeroplano, que sufre graves quemaduras. Los demás tripulantes, cuatro ucranios y un portugués, perecieron carbonizados. Este accidente eleva a 18 el número de muertos en la oleada de incendios, que ha dejado a España sin 138.000 hectáreas de bosques. La situación es tan grave que el vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, la calificó de "tragedia" nacional y anunció la posibilidad de declarar "zonas catastróficas'9 las áreas afectadas.

Fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana afirmaron ayer que, en su afán por lograr mayor efectividad al soltar los 7.000 litros de agua que portaba, el piloto se acercó demasiado a una ladera incendiada y se quedó sin espacio para remontar el vuelo. El Gobierno Civil de Alicante indicó que el aparato se desplomó, posiblemente por un recalentamiento de los motores al aproximarse en exceso a las llamas, a 200 metros del fuego. El avión hizo explosión al chocar contra el suelo.Una patrulla de la Guardia Civil pudo aproximarse, pero sólo logró recuperar a un tripulante, el ingeniero ucranio Alexander Smiriad, ingresado en el hospital La Fe de Valencia con gravísimas quemaduras. Los fallecidos son el portugués Jorge Silva Rodríguez (piloto) y los ucranios Alexander Larionov Gefe de la dotación), Gennady Bratifenko (piloto), Vladimir Spaffbo (navegante) y Alexander Tciganak (navegante).

Los incendios que destruyen los montes españoles siguen activos, tras dejar hasta ahora un rastro de 18 muertos y 138.500 hectáreas quemadas. Narcís Serra visitó ayer las zonas destruidas y anunció que ha pedido ayuda al Ejército. Tampoco descartó solicitar más efectivos aéreos a Portugal y Francia. Serra admmitió que la situación es de "tragedia para toda España", aunque replicó, frente a las críticas del PP, que el Ejecutivo está utilizando todos los medios a su alcance, superiores a los de "cualquier país comparable".

El PP ha solicitado una reunión urgente de la Diputación del Congreso y se ha apresurado a pedir responsabilidades al Gobierno por su "ineficacia" ante la "catástrofe nacional". El PP también achaca al Ejecutivo falta de voluntad para aplicar las penas a los pirómanos. "Lo que hace falta es una voluntad clara de detener a los responsables, llevarles ante el juez y que luego cumplan las penas", dijo Loyola de Palacio, quien puso como ejemplo la política de la Xunta de Galicia, que ha permitido, dijo, pasar de 30 hectáreas quemadas por cada incendio en 1989 a menos de cinco en 1992.

"No hay que buscar más motivaciones que las climáticas" a la oleada de incendios, replicó Serra, quien, junto al ministro de Agricultura, Luis Atienza, sobrevoló en helicóptero las zonas arrasadas. Serra anunció que el Gobierno convocará la próxima semana a las comunidades afectadas para estudiar la "utilidad" de declararlas zona catastrófica, y anticipó que España recurrirá a los fondos de cohesión europeos para financiar la recuperación.

Serra agregó que ha pedido colaboración a los ministros de Defensa, Julián García Vargas, y de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, José Borrell. "En estos momentos todos los medios españoles están luchando contra los incendios en el litoral mediterráneo: cerca de 30 aviones y cerca de 20 helicópteros". Serra fue abucheado por un grupo de vecinos de Calasparra (Murcia) que reprocharon a la Administración no disponer de los suficientes medios para contrarrestar los incendios.

"Cuando se da una situación de máxima catástrofe como ésta, no hay medios que valgan", manifestó Jordi Pujol, presidente de Cataluña, comunidad donde seis incendios han devastado más de 19.000 hectáreas de bosque. Este desastre, el más grave ocurrido en Cataluña desde 1986, fue comparado por Pujol con los que arrasaron en noviembre pasado los barrios residenciales de Los Ángeles.

Los payeses catalanes piden máxima dureza

El juzgado de Instrucción número 1 de Berga (Barcelona) ha abierto diligencias para investigar las causas del incendio que ha devastado más de 15.000 hectareas en la comarca de Berguedá y ha causado la muerte de dos ancianos en una masía de Casserres. Existen fundados indicios de que el siniestro pudo ser intencionado, especialmente por la rapide2 con la que el fuego se propagó en las primeras tres horas, alcanzando un frente de cerca de 30 kilómetros, según informaron a Efe fuentes judiciales.El juez espera que, una vez el fuego esté extinguido, los bomberos y la Guardia Civil aporten los correspondientes informes. A consecuencia de este siniestro perdieron la vida el lunes pasado los hermanos Pedro y Concepción Villa Forner. El incendio adquirió ayer por la mañana mayor violencia en los frentes de Navás, Montmajor, L'Espunyola, Gironella, Puig-Reig, Viver i Serrateix, La Quart, Vilada y Berga.

El Consorcio Forestal de Cataluña, que agrupa a 600 propietarios forestales, y las Agrupaciones de Defensa Forestal, formadas mayoritariamente por payeses (campesinos), han pedido "máxima dureza" para los "temerarios e incívicos" que originan incendios. Según sus cuentas, los incendios declarados desde el domingo en Cataluña han ocasionado ya pérdidas de 10.000 millones tas en los bosques, sin incluir casas, granjas, cultivos, coches y otros bienes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 1994

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