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El delegado se va, vuelve el niño

Arsenio Lope Huerta vende Alcalá en una guía turística

El delegado del Gobierno en Madrid, Arsenio Lope Huerta, no puede hablar de su ciudad natal, Alcalá de Henares, sin evocar sus tiempos de chiquillo, cuando aprendió a andar en el río Henares y paseaba por el puente de la Esgaravita o cuando acompañado de otros chavales de 10 años acudía a ver pasar a La Chata, una famosísima prostituta que se tapaba la nariz con un paño negro y se hacía acompañar por una meretriz coja, una institución en la Alcalá de la época, que tenía muy buen cartel entre los mozos de reemplazo. Pero ninguna de estas dos "típicas visitas" alcalaínas se incluyen en la guía turística que con otro complutense, Vicente Sánchez Moltó, ha escrito sobre Alcalá de Henares.El tiempo se llevó a La Chata y deterioró el Henares lo suficiente para que no sea recomendable nadar en él. Ahora la ciu dad ofrece otros atractivos como su casco monumental restaurado, el Museo de Esculturas al Aire Libre o las ruinas visitables de la ciudad romana de Cómplutum. Estos sí se incluyen en la guía editada por Everest que ayer salió a la venta al precio de 1.400 pesetas.

La guía escrita por el delega do y el actual jefe de prensa del Ayuntamiento complutense, comienza en un tono lírico dedicando un breve pasaje a cada uno de los "posibles apellidos" de la ciudad de Cervantes: Alcalá de los conventos, de los claustros, de las piedras, de las iglesias, de la universidad. Es precisamente la universidad una de las señas de identidad de Alcalá en el exterior, según Lope Huerta, que en sus años fuera, como gobernador civil de León y delegado del Gobierno en Valladolid, ha constatado que a su ciudad natal se la conoce por "su acervo histórico y su protagonismo en épocas cruciales de la historia de España, no es una ciudad como tantas otras del cinturón metropolitano".

Aunque, lo reconoce después , también debe parte de su fama a sus cárceles y cuarteles y a la antigua Universidad Laboral, a través de la memoria de los estudiantes y de los que hicieron allí la mili.

Pero el visitante puede descubrir "si le da la gana" otros secretos de Alcalá que le hará encontrar "un nuevo amor". Así lo promete al menos la introducción de la guía, que tras una breve historia de la ciudad propone 11 itinerarios "que van sumando claves para comprenderla". La guía descubre en cuidadas foto grafías de Luis Alberto Cabrera rincones de Alcalá patios, claustros- que ni los propios al calaínos conocen bien.

Lope Huerta, cuyo sueño es comprarse una casa vieja en el casco antiguo de Alcalá y rehabilitarla, cree que en un día el vi sitanie sólo puede llevarse una visión superficial de la ciudad. Le recomienda una estancia más prolongada, callejear, degustar sus dos plazas preferidas: Las Bernardas o la de las Carmelitas de las Afueras, comer unas migas, un cordero asado o un plato "donde meter la cuchara" -se niega a especificar dónde por cortesía de político con los otros postre, sin lugar a dudas, costrada, "¡un plato soberano! "Pero su recomendación especial es un paseo nocturno por la ciudad ahora que sus principales monumentos están iluminados. A una mujer, en una noche romántica, la llevaría a pasear por el casco histórico "porque de noche con la quietud se saborean mejor las cosas". Eso sí, "si la noche romántica fuera a más, no me quedaría en la calle", asevera.

Visita a Alcalá de Henares. Arsenio Lope Huerta y Vicente Sánchez. Moltó. Fotos de Luis Alberto Cabrera. 1.400 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de junio de 1994