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Tribuna:MUNDIAL 94

El ausente estará presente

Viaje a Estados Unidos al lado de Michel

Los Ángeles Cuando sales de viaje, nunca sabes con qué ni con quién te puedes encontrar. Mientras ponía cara de chico bueno e intentaba convencer a la encargada de seguridad de la compañía aérea de que mi maleta la había hecho yo mismo (lo cual era sencillo de demostrar con sólo abrirla) y que no tenía por costumbre recibir paquetes de extraños y llevármelos a recorrer mundo, de repente le vi. Estaba en la otra fila, iba de incógnito, pero no logró engañarme. Ni sus gafas G. A. ni su moreno playero, que le confería un aire de galán de cine. A mí no se me escapa una cara. Era el gran ausente, el jugador del que más se ha hablado. El estandarte de los anticlementistas, el que le metió tres a Corea. Era él, Michel, Michel.Por lo que parece, yo no era el único fisonomista que había por allí. Un grupo de animosos y viajeros aficionados españoles vestidos con la camiseta roja de rigor no dejaron pasar la oportunidad. "Michel, eres un monstruo, ven para acá a sacarte un foto. Ese... de Clemente, cómo no te ha llevado. Menudo pájaro. Anda, fírmame aquí".

Mientras tanto, yo seguía contestando preguntas (no, no llevo nada a pilas ni tampoco jamón de Jabugo), por lo que no tuve más remedio que establecer con el ausente un primer contacto de cine mudo. Yo: cejas para arriba (¿qué tal estás?). Él: cabeza para un lado (bueno, aquí estamos). Otra vez él: cara de sorpresa (¿a qué vas para allá?). Ahora yo: movimiento con la mano (voy a escribir). Apunto con el índice (¿y tú?). Mano a la altura de la boca, abriéndola y cerrándola (voy a hablar). Recupero la iniciativa. Mano abierta, dedos unidos, movimiento de karateca (¿vas a dar caña?) Sonrisa y cara de niño bueno.

La diferencia de clases (uno iba en turista y el otro en preferente) impidió que continuásemos por el momento el fluido diálogo. Después de ocho horas, una comida, una merienda, una película sobre el mítico vaquero Wyatt Earp, cánticos desde el fondo del avión de.. campeones, campeones y 'Michel, Michel" (los de las camiseas), un conocimiento exhaustivo de los objetos de venta a bordo (recomiendo el Poocho Poncho, un impermeable rojo para perros ideal) y un par de horas de siesta, recuperados nuestra comunicación (esta vez verbal) en Miami. junto a mictiei y senora estaba José Luis Garci, oscarman hispánico que formará junto al ausente la pareja estelar de TVE para este Mundial. Por cierto, Garci estuvo a punto de ser detenido (exagerando un poco) por tener la ocurrencia de encender un pitilld en un bar. A quién se le ocurre. Está prohibido fumar en todos los aeropuertos, y los drogadictos (es decir, nosotros, los que fumamos, a lo que se ve) han de salir a la calle, donde parecen proscritos.

Sorprendentemente, hablamos del Mundial. Que si Caminero por aquí, que si Guardiola y Guerrero por allá. También se habló de Clemente, pero esto es secreto de confesión. Corea. Michel, un especialista en meter goles a los asiáticos. Pronóstico, este año, 3-0. García discrepa, no lo ve tan claro. Preguntamos a José, un camarero que se iba al día siguiente a Orlando a ver a Méxiro

que se iba al día siguiente a Orlando a ver a México. No sabe, no contesta, ni siquiera reconoce a Michel ¡vaya aficionado! Llaman a los de Dallas. Despedida y cierre. ¿Cuándo volvéis? Cuando caiga España. ¿Cuánta ropa habéis traído -teoría de los calzoncillos-? Para un mes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de junio de 1994

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