Hijos predilectos
El pueblo valenciano de Siete Aguas, de 1.095 habitantes, luchó hace meses, con éxito, para conseguir que no fuera desmantelado el cuartel de la Guardia Civil. Anoche, un pleno municipal tenía previsto nombrar hijos predilectos de la localidad a los dos guardias asesinados. El pueblo está de luto oficial durante tres días por el crimen.Manuel Sousa se había examinado la pasada semana en Madrid para ascender a teniente. "Creo que me voy de Siete Aguas porque he contestado 99 de las 100 preguntas", comentó a un amigo. Sousa, "unbuen hombre, un demócrata", aseguró un vecino, se había ganado la confianza de todo el pueblo.
Nació en Orense, pero su famlia residía en Salamanca. Estaba casado y era padre de dos hijas, de 15 y 9 años. La mayor había cumplido años hacía unos días, y la pequeña acababa de tomar la primera comunión.
Por su parte, Florentino Sánchez, el rubio, como le conocían cariñosamente los vecinos de Siete Aguas, era también muy querido en el pueblo, a pesar de haber llegado a ese cuartel hacía poco tiempo. Sánchez era natural de Ciudad Real. Ambos guardias fueron enterrados ayer en esas provincias, donde fueron trasladados los cadáveres después del funeral celebrado en Valencia el pasado martes, y al que asistió el director general de la Guardia Civil, Ferran Cardenal.
También en la tarde de ayer se celebró en Cheste el sepelio de Gerardo Pérez, el autor de los disparos que acabaron con la vida de Manuel Sousa y de Florentino Sánchez.


























































