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CC OO, 25; Luis Solana, 200

Los alumnos de la Autónoma abandonaron a Antonio Gutiérrez por el ex presidente de Telefónica

Los universitarios pasan de sindicatos y de reformas laborales. Y, en cambio, sueñan con ser empresarios. Así quedó demostrado ayer en la Universidad Autónoma, donde Antonio Gutiérrez, secretario general de Comisiones Obreras, y Luis Solana, anterior presidente de Telefónica y actual mecenas de jóvenes empresarios, ofrecían sendas conferencias (en edificios anexos y a la misma hora) para intentar despejar las dudas y ofrecer perspectivas de trabajo a los futuros licenciados. A pesar de que la mayoría de las féminas que merodeaban a mediodía por el campus de Cantoblanco piropeaban al líder sindical "pero que bueno está, es guapísimo", "en la tele parece más bruto" decían en voz baja- fue Luis Solana quien se llevó el gato al agua.

Unos 50 metros separaban a Gutiérrez de Solana. El sindica lista congregó a unas 70 personas, de las cuales 25 eran alumnos, en el salón de actos de la Facultad de Ciencias. Solana atrajo a 200 pupilos de la Facultad de Económicas que escucharon atentamente sus estrategias para montar una empresa, "sin morir en el intento". El empresario alentó a los universitarios con ambiciones a no desperdiciar una sóla idea por descabellada que parezca, ya que de ahí pueden salir grandes proyectos. "De lo que se trata es de crear nuevas necesidades a la gente", señaló Solana, quien además aconsejó a los jóvenes que se introduzcan en el sector servicios y señaló el software (sistemas informáticos) o el cuidado de ancianos, como salidas exitosas.

Sin perder detalle, los alumnos más ambiciosos tomaban notas. "No queremos terminar haciendo oposiciones, queremos crear nuestro propio trabajo. Y por eso necesitamos que alguien os diga lo que tenemos que hacer, cómo poder desarrollar nuestras ideas, dónde buscar el dinero", señalaba Silvia García, de 19 años, alumna de segundo curso de empresariales. "El dinero es lo de menos, porque siempre lo encuentras. Además no hace falta tanto, con 500.000 pesetas puedes poner en marcha un negocio", añade José Manuel Mateu, de 20 años, miembro de la asociación Ágora, organizadores del acto, quien abrirá en unos meses una tienda de ropa "para niños bien" en la calle Serrano.

En la Facultad de Ciencias, una alumna de biológicas recriminó a Antonio Gutiérrez que los sindicatos no hubieran impartido esa misma charla a los estudiantes en víspera de la pasada huelga general de enero. "Es vergonzoso que los estudiantes no nos hayamos movilizado, como han hecho los franceses, ya que es a nosotros a quien más afecta la reforma laboral", señaló Elena Díaz, de 20 años.

Por su parte, Gutiérrez eludió criticar -"sería una impertinencia por mi parte", señaló- la actitud pasiva de los universitarios españoles ante los contratos basura impuestos por el Gobierno. "No hay que hacerse mala sangre porque la reacción estudiantil haya sido distinta a la de los franceses. Allí también se hizo la Revolución Francesa-", tranquilizó el representante de los trabajadores a los alumnos allí presentes.

La mayoría de éstos abandonaron la sala antes de que finalizara la charla. A la salida contaban la intervención: "Ha estado bien, pero el discurso ha sido poco inteligible. Pensaba que iba a hablar más sobre los contratos basura", decía Beatriz Tarancón, estudiante de tercero de derecho. "No sabemos cómo nos van [los empresarios] a contratar", interrumpió Mari Luz Boyero, alumna de biología. "Tenía que haber hablado más sobre los problemas de los estudiantes" evaluaba Elena, también -bióloga, quien además criticaba el desmarque de los compañeros.

En la facultad colindante, los futuros empresarios celebraban su victoria sobre los sindicatos. "Dónde hay poder de convocatoria... " decían.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de mayo de 1994