Los muertos de África
EL PAÍS, 9 de abril de 1994, página 10. Dos frases, cinco líneas anuncian 2.000 muertos en Cabinda (norte de Angola). Siempre he creído comprender las dificultades a las que deben enfrentarse ustedes a la hora de establecer prioridades periodísticas, pero tengo la absoluta convicción de que 2.000 vidas humanas de un pueblo tan desafortunado como el angoleño merecen, al menos, tanta atención como los negros problemas del se ñor Rubio o del señor Hosokawa. Sin querer caer en fáciles demagogias, me pregunto qué hubiera pasado si los muertos hubieran sido suecos, belgas o -incluso- croatas. Probablemente hubieran tenido varias columnas El Sur importa tan poco y es tan complicado que es mejor no hablar demasiado. Pues no; probablemente una de las cosas que más haya ayudado a encaminar la guerra de la antigua Yugoslavia ha sido precisamente eso: hablar, explicar, denunciar y concienciar a la opinión pública internacional. Tenía que escribir estas líneas, pero no duden que seguiré leyendo su periódico con la misma confianza profesional y admiración personal que hasta ahora.- Delegado de Cruz Roja Española en África.


























































