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Corcuera y Solchaga dimitirán si se demuestra que fueron negligentes con la gestión de Rubio y Roldán

ANABEL DÍEZ / LUIS R. AIZPEOLEA El presidente del Grupo Socialista, Carlos Solchaga, y el diputado José Luis Corcue ra, ex ministros de Economía e Interior, respectivamente, dimitirán si se demuestraque fueron negligentes al no impedir las actuaciones irregulares de Mariano Rubio y Luis Roldán. Esta fue la única decisión tomada ayer por el comité federal, en el que de los casi 200 miembros sólo dos pidieron la dimisión de Solchaga. El líder del PSOE, Felipe González, avaló la tesis de que hay que esperar a la acusación concreta del fiscal en el caso Rubio para decidir si alguien tiene que pagar políticamente.

El ambiente que se respiraba ayer en esta reunión era de cierta tristeza y todas las intervenciones fueron muy moderadas. Donde hubo que aprobar algo, se hizo por unanimidad, como fue en los casos de las listas para las próximas elecciones europeas y andaluzas.Los miembros del comité federal del PSOE reconocían ayer que quizá ésta había sido la reunión más tranquila en mucho tiempo, ya que no actuaron las familias ni los sectores ni las sensibilidades. Las intervenciones escuchadas. con más atención fueron las de Carlos Solchaga y José Luis Corcuera. Ambos hicieron una reflexión muy similar, según la cual siempre han actuado y lo seguirán haciendo "con responsabilidad hacia la sociedad y con lealtad al partido".

Los dos políticos expusieron ante la dirección del partido" la posibilidad de pedirles que se retiren de la vida política. Asistentes a la reunión aseguran que Carlos Solchaga no sólo citó su puesto de presidente del grupo sino también su escaño como diputado. Corcuera hizo lo propio con lo único de lo que puede ser despojado, que es del acta de parlamentario.

El secretario de organización, Cipriá Ciscar, destacó de la intervención de Felipe González "la firmeza y la serenidad" con la que su partido afrontará "los casos concretos de corrupción". "La responsabilidad política debe plantearse cuando existe un conocimiento de la acusación que se realiza a una persona", dijo Ciscar.

Con este planteamiento, el PSOE ha pasado de decir que no debía haber responsabilidades políticas hasta que no hubiera una sentencia judicial a que puede haberla, una vez que se sepan las acusaciones que vienen del fiscal, lo que ocurrirá en breve en relación a Mariano Rubio.

Felipe González reconoció ante el comité federal que no tenía del todo claro los motivos por los cuales se puede pedir responsabilidad política a un dirigente o a un alto cargo, y dio a entender que va a seguir reflexionando para hacerlos patentes lo antes posible. De momento, se queda con la teoría de esperar a conocer la acusación del fiscal.

Cuestión de confianza

Tan sólo Antonio García Santesmases, en nombre de Izquierda Socialista, y Francisco Amarillo, político extremeño, pidieron con claridad la dimisión de Carlos Solchaga. García Santesmases planteó también otras posibilidades de actuación política que afectarían directamente a Felipe González. Una de ellas es la de que se someta a la cuestión de confianza, otra que convoque elecciones, y la última, que él mismo proponga a otro miembro de su partido para ejercer la presidencia del Gobierno.

La doctrina última del PSOE, elaborada ayer mismo, fue aprobada por el comité federal al filo de la medianoche. "La solidaridad entre compañeros, y hacia personas que sin ser militantes han recibido nuestra confianza para las responsabilidades públicas, tiene como límite la existencia de indicios claros de actuación irregular o delictiva. Las responsabilidades políticas de aquellos otros compañeros que pudieron consentir o ignorar estos actos cuando no era excusable tal ignorancia, deben, igualmente, exigidas con independencia e, incluso, antelación de la eventual depuración de sus actuaciones en el ámbito penal, civil o administrativo.

Con este párrafo los socialistas quisieron dejar claro que la ignorancia que pudieran tener Solchaga y Corcuera de las actuaciones de Rubio y Roldán no podrán ser esgrimidas a su favor si de las acusaciones del fiscal se deriva lo contrario. Por último, el PSOE incluyó en el texto aprobado como declaración una nueva descarga de autoflagelo. "Debemos reconocer una cierta falta de reflejos ante los indicios de corrupción que han surgido en la gestión o la trayectoria de personas concretas".

Una fuga de boca en boca

Los componentes del comité federal del PSOE no fueron informados de la huida de la justicia del ex director de la Guardia Civil Luis Roldán. Felipe González no abandonó la mesa presidencial del comité federal, aunque fue informado periódicamente de la situación. A media tarde abandonó la sede central del PSOE, en la madrileña calle de Ferraz, el vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, enviado por el presidente del Ejecutivo para que siguiera de cerca los acontecimientos en la medida que éstos se precipitaban.La gravedad de la situación también la vivió el ex ministro del Interior José Luis Corcuera, que salió repetidas veces de la sala para telefonear. Pero la mayoría del comité federal permanecieron ajenos a la noticia que, sin embargo, fue corriendo de boca en boca. Algunos de ellos salieron al pasillo para hablar con los periodistas.

El secretario de organización del PSOE, Cipriá Ciscar, justificó el silencio oficial sobre la noticia porque "el comité federal es un órgano de debate político". "Los aspectos propios de gobierno es lógico que los discuta el Gobierno".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de abril de 1994

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