"El extraño y maravilloso... Albert Vidal"

El actor ha triunfado en Londres con un ritual que incluía un esqueleto de toro

¿Quién es el único capaz de aparecer en una entusiasta recomendación de Time Out y al mismo tiempo en un artículo, no menos ferviente, en la revista de masoquismo Skin Two? Albert Vidal, por supuesto. El actor que ha realizado acciones tan contundentes como predicar desde una valla publicitaria, exhibirse en el zoo, consagrar un parking, enterrarse o vender helados, acaba de volver de Londres. Allí ha sido saludado como "el gran maestro de la vanguardia europea", nada menos, en virtud de su tremenda actuación en el ICA (Instituto of Contemporany Arts): una performance en la que aparecía encarnando al monje del caos, en una cripta, con cirios, el esqueleto de un toro y dos sacerdotisas desnudas. Cabe imaginar lo estupefactos que ha dejado a los ingleses: "The weird and wonderful Albert Vidal", han dicho; el extraño y maravilloso Albert Vidal (lo que suena bastante a Freaks, a feria de monstruos).Vidal, pues, de regreso físico, y también de regreso espiritual: renovado, fresco, cargado de energía. "El movimiento telúrico, mi movimiento , está en marcha, en sintonía con otras corrientes artístico-espirituales de fin de milenio", explica. "Ahora me intereso por el andrógino. Dios, por ejemplo, es andrógino".

Vidal viste una especie de conjunto de pantalón y media túnica, todo de fieltro negro ("impactante, ¿eh?, me lo diseño yo mismo"), con una chal también negro, botas verdes y un collar étnico con aire de talismán.

El actor explica que las actuaciones en el ICA, entre el 1 y el 9 de abril, en el marco del Spanish Art Festival, han servido como presentación internacional de su "movimiento telúrico" -el último ensayo fue en una iglesia de Murcia: hubo polémica-. "Me han presentado como 'The grand master of the european avant-garde'; me ha conmovido, porque cuando los enviados del ICA vinieron a verme a mi masía-retiro catalana estaba casi planteándome el exilio. Aquí, en mi tierra, no recibo más que burlas". En medio del desánimo, pues, recibió la visita del ICA. "Les hice un canto telúrico de diez minutos, y decidieron llevamie".

Nueve días en Londres, a taquilla cerrada, the weird and wonderful. "A tope; el propio director del ICA lloró de emoción cuando me oyó cantar". Vidal presentó la performance The monk of chaos worships the bull, El monje del caos adorando al toro. ¿Al toro? Para sus liturgias telúricas, Vidal disponía en los últimos tiempos de una carroña de gacela. "Sí, pero mi proyecto original era trabajar con una carroña más grande, de un toro, lo que no fue posible por problemas técnicos. Pues bien, el otro día, un labrador vecino me trajo, en un saco, el esqueleto completo de un toro. Me lo llevé a Londres en un baúl con los cirios y campanas". Con todos esos elementos formó la cripta "en la que me presenté yo, yaciendo, rodeado por los huesos".

En el curso de la acción, el monje se ergüía y cantaba, mientras sus acólitas, mistresses of death -María de Marías y Mandy-, bailaban desnudas una danza telúrica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 28 de abril de 1994.

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