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Una pequeña zanja del gas en María de Molina provoca 14 kilómetros de atasco en la N-II

Los conductores abarrotaron ayer las carreteras de acceso a la capital y llenaron hasta la bandera una de ellas, la de Barcelona (N-II). La autovía de Aragón, una de las que menores problemas plantean en las horas punta de la mañana, cambió ayer de bando y se presentó como la mala de la película en las pantallas de la Dirección General de Tráfico (DGT). Y todo por culpa de una pequeña zanja que ocupaba apenas metro y medio del carril derecho de la calle de María de Molina, donde unos operarios intentaban cambiar una tubería del gas.

Los técnicos que atienden las cámaras instaladas en todas los accesos reconocían que el atasco casi se salía de foco -la última cámara de la N-11 está en el kilómetro 13-. La causa del cambio de papeles se debió a las obras de reposición de una tubería de Gas Natural en la calle de María de Molina, esquina a Núñez de Balboa. Estos trabajos comenzaron el fin de semana, y se interrumpieron durante la mañana de ayer para no entorpecer el tráfico, según explica un portavoz de la compañía. Sin embargo, la presencia de una zanja, protegida por vallas, que ocupaba un metro y medio de uno de los tres carriles de María de Molina fue suficiente para provocar el colapso matutino, según informó la Dirección General de Tráfico.Las retenciones en la N-II se repitieron a primera hora de la tarde, ya que la compañía aprovechó un momento de poco tráfico para rematar la obra, según el gabinete de Control de Tráfico del Ayuntamiento de Madrid.

Los demás accesos se atascaron también más de lo habitual, debido a que ayer se cumplía la séptima jornada en la huelga de Renfe. La hora punta, que normalmente remite a las nueve de la mañana, duró ayer una hora más.

Los paros convocados por los trabajadores de la compañía ferroviaria no impidieron la circulación de los trenes en servicios mínimos (tres de cada cuatro unidades debían operar ayer). Ayer tampoco se produjeron incidentes entre piquetes y policía ni sabotajes en los sistemas de alarma de los trenes.

La huelga de Renfe entra mañana en su penúltima jornada, ya que los paros estaban convocados para los lunes, miércoles y viernes del mes de abril, de 6.30 a 8.30 y de 18.30 a 20.30. Hasta la fecha los sindicatos convocantes, CC OO y CGT, y la dirección de la empresa no han negociado.

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