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Renault y Peugeot-Citroën piden a la Administración española que incentive 'a la francesa' el cambio de coche

La industria automovilística francesa está sobrellevando bien la recesión, gracias a una especialísima ayuda gubernamental: el gobierno paga 5.000 francos (unas 120.000 pesetas) al ciudadano que cambia un coche con más de 10 años de antigüedad por otro nuevo. La ayuda se extiende a todos los automóviles, no sólo los franceses, y ha relanzado las ventas de forma espectacular. Los dos grandes fabricantes franceses, Renault y Peugeot-Citroën, presionan ahora al Gobierno español para que haga algo parecido.En 1993, las matriculaciones de turismos cayeron un 18,3% frente al año anterior en el mercado francés. En números redondos, más de 200.000 vehículos quedaron sin comprador. Sonaron todas las alarmas y en febrero pasado, durante una reunión de fabricantes, se pensó en una solución sin precedentes: que el Gobierno regalara, literalmente, 5.000 francos por coches viejos.

El negocio podría parecer ruinoso para las arcas públicas, pero no lo era tanto. Cuantos más coches se vendieran, más impuestos cobraba Hacienda. Hubo consultas con el Gobierno, las autoridades comunitarias concedieron su beneplácito porque la medida equivalía, técnicamente, a una rebaja temporal de impuestos y beneficiaba a las empresas extranjeras igual que a las nacionales, y la Administración de París dio luz verde a principios de marzo. La ayuda estará en vigor, en principio, hasta junio de 1995, acompañada por otras suplementarias, como el aumento de la deducción fiscal para los coches de empresa.

En el primer mes tras el plan de los 5.000 francos, las ventas subieron un 36%. La asociación de fabricantes, que esperaba un 1994 aún peor que 1993, con una caída de ventas del 2%, piensa ahora que se venderán 140.000 vehículos más de lo previsto. Esto supone unos ingresos, por IVA, superiores a los 1.400 millones de francos. El total de ayudas suma 700 millones.

Un portavoz de Renault afirmó en París que el mercado español se encontraba en una situación comparable, si no peor, a la del mercado francés en 1993. "FASA-Renault [filial en España] está sobreviviendo gracias a las exportaciones, pero no se puede seguir por mucho tiempo sin una demanda doméstica de importancia. Por eso hemos propuesto al Gobierno español una medida similar, con las adaptaciones que sean necesarias", dijo Luc Alexandre Ménard, director de Renault para Europa del Sur, a periodistas españoles.

La respuesta de las autoridades económicas españolas ha sido, de momento, negativa, según las mismas fuentes de Renault. "Dicen que no por dos razones: una, las dificultades presupuestarias; dos, piensan que la economía no está aún en el momento previo al repunte en que este tipo de medidas tiene un efecto óptimo", dijo Jean Pierre Laurent, director de, la red comercial de Renault.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de marzo de 1994

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