El estigma acústico
El ascenso de Revólver, por la vía paralela del acusticismo en racha, ha terminado por alcanzar al público mayoritario y eso implica que, sobre el escenario, el líder Carlos Goñi y los suyos gocen contemplando cómo su afición conoce al detalle los textos de las canciones.Básico, que marca el punto de salida de los unplugged nacionales, ha venido al rescate de una banda que hacía méritos en la segunda línea. El disco fue, además, un acierto pleno. Ahora, llegada la segunda parte, era el momento de comprobar si el grupo valenciano se sentia forzado a una mayor interpretación desenchufada o, por el contrario, no renunciaría a su inclinación rocanrolera de tradición americana. A lo largo de la velada hubo ocasión de disipar dudas. Revólver ha optado por no caer preso de su último movimiento, de la ausencia de vatios, y puso en juego gran parte de su material más enérgico, aún a sabiendas de que la mayoría de los asistentes han conocido a la banda mediante Básico. Con un repertorio inteligentemente distribuido, funcionó bien su oferta, aunque sin forzar ni en intensidad ni en volumen.
Revólver
Carlos J. Goñi (voz, guitarras), Alex Martí (guitarra), Lalo Jordá (teclados), David Martínez (bajo), Manuel Gringo (batería). Sala Aqualung. 2.000 personas. Madrid, 10 de febrero
El recital, que se le hizo corto a un público que disfrutó por entero, terminó con aires festivos al son de un fundido entre clásicos como Twist & Shout y La bamba.


























































