El Gobierno chino impide el proselitismo religioso
El Consejo de Estado de China ha emitido una serie de normas destinadas a controlar la práctica religiosa por extranjeros y chinos, y a castigar aquellas que "causen daño a los intereses sociales públicos de China" y a "la unidad nacional".La regulación, aparecida ayer en los principales diarios del país, prohibe a los extranjeros "la introducción de material religioso con contenido que hiera los intereses públicos y sociales de China". Todos aquellos materiales religiosos que no sean para uso personal en el culto, deben ser mostrados por sus dueños a los oficiales de aduanas.
Los sacerdotes y monjes extranjeros no deben hacer discípulos entre los ciudadanos chinos, ni ordenar sacerdotes o dar cargos religiosos, así como tampoco pueden crear organizaciones, dirigir enclaves religiosos o escuelas de algún credo concreto.
China permite unicamente a sus ciudadanos la adhesión a la Iglesia Patriótica, surgida tras las disputas con el Vaticano, que terminaron en ruptura en 1957, y fiel a las pautas marcadas por el Partido Comunista Chino.


























































