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Teherán anuncia haber desmantelado una conjura para asesinar a Rafsanjani

Las autoridades iraníes dijeron ayer haber frustrado una conjura para asesinar al presidente AR Akbar Hachemi Rafsanjani, de 59 años, y la vincularon a los violentos disturbios habidos en la ciudad suroriental de Zahedán. El Gobierno de Teherán aseguró que la situación está bajo control y desmintió categóricamente versiones sobre un presunto alzamiento.

Escuetas informaciones llegadas de Teherán indicaban que millares de manifestantes chocaron el martes con fuerzas policiales en las calles de Zahedán durante un acto de protesta por la presunta decisión de demoler una antigua mezquita de la secta suní. Versiones no confirmadas señalaron que dos policías resultaron muertos y que hubo más de una docena de heridos entre los manifestantes.La televisión iraní acusó de esos incidentes a "elementos vinculados con los servicios secretos de Estados Unidos e Israel". La radio estatal, por su parte, dijo que el hombre que hizo cinco disparos al aire el martes, mientras Rafsanjani pronunciaba un discurso en un acto conmemorativo del 15º aniversario de la revolución islámica, "no actuó solo". Eso contradecía informaciones anteriores según las cuales el pistolero, identificado únicamente por su primer nombre, Kourosh, sólo intentaba interrumpir los actos conmemorativos, no asesinar al mandatario durante su aparición en el mausoleo del ayatolá Jomeini. "Potencias extranjeras están también implicadas en el plan de asesinato", informó la radio que había manifestado una fuente policial, sin identificar a los países.

"Los llamamientos a la sedición por ciertos saboteadores en Zahedán, prácticamente al mismo tiempo que se cometía el acto contrarrevolucionario en la tumba del imam Jomeini no pueden ser considerados como una mera coincidencia", señalaba un comentario de la televisión estatal. La verdadera afiliación de Kourosh, de 26 años, y de otros dos cómplices supuestamente detenidos ayer, no ha sido divulgada. La agencia oficial IRNA citaba a un jefe policial que calificaba a Kourosh de ser un "desviado moral" que en el pasado había intentado enrolarse en los Guardianes de la Revolución y fue rechazado por "perpetrar actividades sacrílegas", sobre las que no dio detalles.

Fuentes políticas en Teherán dijeron que el Gobierno chií ha iniciado conversaciones con autoridades suníes de Zahedán para tratar de evitar la repetición de incidentes, callejeros.

En Ammán, entre tanto, el Gobierno jordano ha pedido a Irán una drástica reducción de personal de su embajada. La petición para que 21 diplomáticos iraníes sean repatriados próximamente, no tiene, al parecer, relación alguna con el asesinato de Naeb Imran Maaytah, el número dos de la embajada jordana en Beirut. Maaytah fue abatido a tiros por un comando desconocido hace seis días en un episodio atribuido a los enemigos del actual proceso de paz en Oriente Próximo. El Gobierno de Irán está entre quienes consideran que las negociacioens entre árabes e israelíes conllevan una traición a la causa de los musulmanes.

Oficialmente, Jordania alega que el número de diplomáticos iraníes en Ammán no es compatible con el tamaño de su legación en Teherán. Pero en medios políticos se observa que las relaciones entre Ammán y Teherán se están deteriorando rápidamente a raíz del supuesto apoyo iraní a las organizaciones de integristas musulmanes en el reino hachemí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 1994

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