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GENTE

La desaparición de la hija de Al Bano

Al Bano y Romina Power se encuentran viviendo algunas de sus horas más bajas. La edulcorada pareja de cantantes, modelo de familia bien avenida, desconoce el paradero actual de su hija mayor, Ylenya Carrisi, de 23 años, que se encontraba en Nueva Orleans (Estados Unidos) a comienzo del año. La joven llamó por teléfono a la casa familiar, situada en la localidad sureña italiana de Cellino San Marco, el primer día de enero para desear un feliz 1994 a sus padres y hermanos. Desde entonces, Al Bano y Romina no han vuelto a saber nada de su hija, a pesar de que la joven solía llamarles al menos una vez a la semana. Aunque la joven Ylenya Carrisi, que estudia idiomas en Londres y hace varios meses decidió tomarse un año sabático para escribir un libro y perfeccionar sus estudios en Estados Unidos, se ha mostrado siempre bastante independiente, la ausencia de noticias telefónicas ha sembrado la inquietud en la familia. Al parecer, el segundo hijo de la pareja, Yari, de 20 años, viajó expresamente a Nueva Orleans hace un par de semanas para intentar localizar a su hermana, una joven esbelta de un metro setenta, cabello rubio y ojos verdes, que antes de llegar a Nueva Orleans viajó a México y California, donde residen familiares de su madre, hija de Tyrone Power y Linda Christian.

En la ciudad sureña de EE UU se alojó en un hotel, desde donde llamó a su casa el 1 de enero. Desde entonces se ha perdido su pista. Una confusa situación que ha llevado a toda clase de especulaciones. Mientras algunos apuntan la posibilidad de que la joven se haya fugado con un hombre considerablemente mayor que su padre, un saxofonista de 60 años, el entorno familiar sigue pensando en algo mucho peor. Su padre, el baladista Al Bano, ha notificado ya al Consulado italiano en la sureña ciudad estadounidense y a la Embajada de Washington la desaparición de su hija, cuyo nombre ha sido inscrito en el registro de personas desaparecidas de la Policía de EE UU y también la busca la Interpol y un detective privado llamado Ronny Brink.

El cónsul italiano, Fabrizio Mazza, ha manifestado que la situación "no es todavía preocupante", pero que tampoco se puede minimizar. "Se está trabajando activamente para dar una respuesta a este misterio", subrayó el cónsul italiano en Nueva Orleans. Por su parte, Al Bano, que confía en su hija, "políglota [habla cinco idiomas] y habituada desde pequeña a viajar y a apañarse por sí misma", según dijo, está seguro de que llamará en los próximos días. "De otro modo", precisó, sin poder disimular la angustia, "iremos a buscarla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de enero de 1994