LA HUELGA DEL 27-E

La batalla de El Corte Inglés

"Señoras y señores, no nos dejan aprovechar las ofertas de esquiroles en El Corte Inglés, que algunos están de buen ver todavía". El hombre del megáfono en el piquete parecía estar en una tómbola y arrancó sonrisas entre los 30 policías formados en doble cordón ante la boca de la calle de Preciados, en el corazón comercial de Madrid. Alrededor de la sucursal más emblemática de El Corte Inglés se asentaron 300 antidisturbios y cortaron la calle.Las explicaciones a los ciudadanos que intentaban pasar eran diversas: "Señora, yo no me puedo hacer responsable si un piquete le agrede" o "tengo orden de que no pase- nadie pero estamos dejando que circulen las personas mayores" [a un joven]. La mañana transcurrió con el imponente despliegue de policías cambiándose de puerta, algún forcejeo con los sindicalistas y clientes -pocos- comprando. El híper cultural FNAC y Galerías, unos metros más arriba, abrieron también, pero sin tanto uniforme en la puerta. En otros hipermercados de Madrid la tónica era la misma: puertas abiertas, piquetes respetuosos y pocos clientes.

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El foco de atención en toda España fue El Corte Inglés. Hubo siete heridos en Zaragoza: los sindicalistas quisieron entrar a la carrera. En Granada hubo tres heridos, y en Valencia, dos detenciones. La policía malagueña disparó pelotas de goma al aire.

Por la tarde los 180 grandes almacenes e hipermercados de España, se llenaron más, según la patronal del sector. Entre el 87% y el 93% de los empleados trabajó. Sólo cerraron tres centros: El Corte Inglés de Bilbao, y las tiendas Hipercor de Oviedo y Gijón. Pero los empleados de El Corte Inglés, según la dirección, fueron los más fieles: "Prácticamente todos han venido a trabajar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de enero de 1994.

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