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Nuevo tratamiento español para superar el 'mono' de la heroina en 12 horas

La anestesia se utiliza al inicio de un proceso de desintoxicación que dura un año

El síndrome de abstinencia, el mono, consuye el momento más duro de la desintación de drogas, al que sucumbe la maoría. El método más corto hasta ahora requiere entre cuatro y siete días. Pero puede reducirse a 12 horas con un sistema desarrollado por el psicólogo, Juan José Legarda., por el que se duerme a los pacientes mientras son tratados con antagonistas dela heroína. "Como sabemos que los antagonistas opiáceos aceleran la retirada de la heroína del sistema nervioso, se trata de hacerla más rápida con anestesia" explica. El proceso completo dura un año.

Juan José Legarda extrae datos del Plan Nacional de Drogas, según los cuales sólo un 70% de los heroinómanos demanda tratamiento, y de ellos la mitad abandona. Para muchos, el sufrimiento del mono acaba con las buenas intenciones. Se trata, pues, de acortar el mal trago al máximo posible. Si cabe, que pase inadvertido. En esto se basa el procedimiento de Legarda, objeto de un artículo científico con la experiencia de los primeros 11 casos, que ha sido aceptado para su publicación en la revista especializada Drug and Alcohol Dependence. En él ha colaborado el doctor Gossop, director de investigación de drogodependencias del Maudsley and Bethlem- Royal Hospital de Londres y consultor de la Organización Mundiál de la Salud.En la actualidad se han reálizado 130 tratamientos, todavía de forma privada, en el hospital Infanta Luisa de Sevilla, aunque su promotor aspira a que se hagan en la sanidad pública. El director del centro, Obdulio Rodríguez Armijo, explica: "Se utilizan fármacos autorizados y con todas las garantías que ofrece una unidad de cuidados intensivos. Hasta ahora no se ha registrado ningún problema en las personas tratadas". El tratamiento completo, que viene a durar un año, cuesta 225.000 pesetas.

La desintoxicación farmacológica se realiza en sólo cinco horas, a cargo de personal médico y en una UCI. Al drogadicto, se le seda antes de suministrarle dosis intensivas y sucesivas de antagonistas opiáceos, como naltrexona o naloxona. Seguirá bajo vigilancia médica, para ser dado de alta a las 12 horas de su ingreso. El afectado habrá pasado dormido su síndrome de abstinencia.

Esto no es pasar el mono, es pasearlo" le dijo al psicólogo uno de sus pacientes.

El toxicómano seguirá durante un año tomando dosis semanales de naltrexona, sustancia que impide a la héroína hacer efecto en caso de ser consumida, al tiempo que acudirá a un control psicológico y médico aproximadamente cada dos meses hasta concluir su tratamiento. "Ésta es una concepción del tratamiento de las drogas semejante al de la depresión", comenta Legarda.

Lista de espera

"La espera promedio para entrar en una unidad de desintoxicación de un hospital es de 23 días, y con este procedimiento no hay que-esperar", argumenta Legarda. Otra ventaja reside, según el psicólogo, en el mejor aprovechamiento de los recursos hospitalarios. "En una unidad normal de seis camas se pueden dar 250 altas hospitalarias al año. Con este sistema y las mismas camas se podrían dar hasta 2.000 altas en el mismo periodo".

Responsables de la lucha contra la droga de la Junta de Andalucía mantienen todavía reservas sobre el tratamiento. "No puedo emitir una opinión sobre el mismo hasta que no exista un contraste científico sobre su eficacia y riesgos", indica Carlos López, director del centro provincial de drogodependencias de Sevilla.

Carlos Álvarez Vara, director de Información de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), valora las posibilidadés de este nuevo tratamiento. "Es rapidísimo, no tiene pérdidas de pacientes y no se produce lucha por parte del enfermo". No obstante, matiza que se trata "simplemente, de un procedimiento de desintoxicación, de un eslabón muy concreto de toda la cadena de intervención en drogas".

"A veces la gente se cree", recalca, "que con la desintoxicación basta. Y la desintoxicación debe ir precedida de, un trabajo de promoción de un cambio de actitud y seguida de otro de adaptación social".

En opinión de Álvarez Vara, la propuesta puede ser muy útil para personas que lleven menos de cinco años en contacto con la heroína, que hayan intentado dejarlo en alguna ocasión y que estén totalmente dispuestas a provocar un cambio en lu vida. Sólo pone una objección: su coste económico, debido al precio de la UCI y del personal que la rodea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de enero de 1994