Silencio en Rabat sobre el viaje al Sáhara de un ministro francés
El ministro del Interior francés, Charles Pasqua, permaneció el pasado viernes más de cinco horas en El Aaiún, convirtiéndose en el primer alto funcionario de la Unión Europea que visita el Sáhara Occidental desde 1975. Rabat guarda silencio sobre las razones de este viaje, que el Frente Polisario considera un "gesto gravísimo", que está en "contradicción flagrante con la responsabilidad de Francia en tanto que miembro del consejo de Seguridad de la ONU".Desde El Aaiún, Pasqua viajó a Rabat y se entrevistó con el ministro del Interior marroquí, Dris Basri, que horas antes se encontraba en Marraquech, reunido con el rey Hassan II. Seguidamente, el ministro francés regresó a París.
La visita de Pasqua a El Aaiún, ex capital de la antigua colonia española, ha causado sorpresa en los medios diplomáticos comunitarios, ya que los representantes de las delegaciones europeas basadas en Rabat o en Argel tienen prohibido por sus gobiernos desplazarse al Sáhara Occidental, por considerar que una visita de estas características al territorio en litigio supondría el reconocimiento explícito de la soberanía de cualquiera de las partes.
Carácter privado
En medios diplomáticos franceses se asegura que el viaje tiene carácter privado, pero oficiosamente las mismas fuentes afirman desconocer los objetivos. La agencia oficial de prensa marroquí, MAP, emitió un lacónico comunicado, en el que no se hace ninguna referencia al supuesto carácter privado del viaje.Medios políticos de Rabat especulan con la posibilidad de que la visita este relacionada con una misión de mediación en el conflicto del Sáhara Occidental. El secretario general de las Naciones Unidas, Butros Butros-Gali, llegó ayer a París, donde se reunirá con el presidente Franoçois Mitterrand y desde donde iniciará la próxima semana un periplo por diversas capitales europeas.
Pero en los citados medios políticos Tampoco se descarta la posibilidad de que Pasqua intentara compensar y contrarrestar la campaña de prensa desencadenada en Marruecos contra las medidas que el Ministerio del Interior francés está adoptando para combatir la inmigración clandestina, especialmente la procedente del Magreb.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
Crans-Montana, una generación marcada por el trauma: “Me siento culpable por no haber podido ayudar a más gente”
La extrema derecha regresará a la Conferencia de Múnich tras criticar el vicepresidente de EE UU su exclusión
Japón se prepara para entrar en el mercado global de armas sorteando su Constitución antibelicista
Más de 1,8 millones de becarios sin remuneración han cotizado ya a la Seguridad Social
Lo más visto
- Trump avisa de que está preparado para atacar Irán si sigue la represión de las protestas y Teherán amenaza con “caos en toda la región”
- Ayuso bendice un campus universitario de los ‘kikos’ y del Comité Olímpico Español rechazado en cuatro ciudades españolas
- Sergio Ramos lidera a un grupo de inversores para comprar el Sevilla
- Cuerpo anuncia que en enero se aprobará la norma que limita los intereses del crédito al consumo
- El comandante Kapustin no estaba muerto: así fue el montaje del espionaje ucranio para engañar a Rusia




























































