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Crítica:ROCK

El pudor de los fugitivos

Bernardo Fuster y Luis Mendo, es decir, Suburbano, son ya unos clásicos en la música popular de los últimos años. Si como grupo no han tenido hasta el momento la repercusión que cabría esperar, quizás sea debido a un indefinido toque de dispersión y provisionalidad en su talante. Lo cierto es que son magníficos músicos y compositores, excelentes letristas, como ya habían demostrado hace tiempo y ahora corroboran con su reciente disco Fugitivos, título que incide en su imagen guadianesca y que recupera una carrera iniciada a finales de los 70, continuadora de experíencias anteriores.En directo, Suburbano suena magníficamente. Hay mucho oficio y hay canciones muy bellas que podían ser grandes éxitos si el público las conociera. Pero para eso es necesario un poderoso tinglado detrás. Eso lo saben muy bien Mendo y Fuster, porque alguna de sus canciones, interpretada por otros, ha permanecido largas temporadas en las listas de superventas.

Suburbano

Bernardo Fuster (voz, guitarra), Luis Mendo (guitarra, coros), Belén de Benito (guitarra, coros), Elena Robles (bajo), Pino Sambataro (batería), Lorenzo Solano (saxo, flauta). 500 personas. Precio: 1.500 pesetas. Sala Revólver. Madrid, 25 de noviembre.

Distinta

Su creación de La puerta de A lealá, compuesta por Mendo y Fuster, parece una canción distinta a la versión de Ana Belén y Víctor Manuel. Mientras éstos la cantan con aires épicomelancólicos, Suburbano se acerca al tema con sibilino rubor agazapado tras la evidente sorna rockera. "Nosotros hicimos esta canción y por instinto anarquista la deshacemos", dijo Fuster. Fue un concierto sosegado pero vibrante. Aunque la sala no estaba abarrotada, el público riel de Suburbano gozó con el reencuentro. "Esta noche te vas a acordar de mí", cantaba Fuster al iniciarse la velada. Su advertencia fue tomada en serio por el respetable, que mantuvo un comportamiento ensimismado. La segunda parte estuvo dedicada principalmente a las canciones del nuevo disco, algunas de ellas ya conocidas, como La tierra se mueve o Que tengas suerte.En cuanto a su actitud escénica, a veces parece que les da un pudor insalvable salir al estrado, sobre todo en el caso de Bernardo Fuster, autor de casi todas las letras de Suburbano. Da la impresión de que no puede controlar este pudor al exhibirse ante tanta gente. Muchos artistas han pasado desapercibidos por no tener suficiente cara dura y un morro bien puesto. Acaso a la imagen de Suburbano le sobre escepticismo y le falte ingenuidad. Acaso no esté muy claro que sean fugitivos.

A lo mejor, es que no tienen demasiado afán por estar en ese candelero que conocen después de una experiencia de un cuarto de siglo en la música, lo cual es una pena para el gran público, que también tiene derecho a manjares exquisitos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de noviembre de 1993

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