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El teatro clásico despierta el interés de los jóvenes

Marsillach reestrena 'La gran sultana', de Cervantes

Día a día el Teatro de la Comedia, sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), se abarrota de jóvenes y adolescentes. Una estadística que produce un especial regocijo al director de la compañía, Adolfo Marsillach. Habla de ello como si fuera algo natural, pero se le escapa una sonrisita que le delata. "Hemos tardado tiempo en conseguirlo, pero hoy es una realidad. Vienen en masa, y lo más importante, no se aburren y vuelven", dice el director que durante los dos próximos meses ha programado por última vez La gran sultana, de Cervantes, estrenada el pasado año.

En las primeras seis funciones representadas, desde que el pasado día 12 se reestrenara la obra La gran sultana, 600 jóvenes espectadores se han llegado. a poner en contacto con la CNTC para mantenerse informados sobre sus actividades. A ellos hay que sumar un mayor número de adolescentes que han asistido a la función, aunque luego no han mantenido contacto con este centro de producción del Instituto Nacional dé las Artes Escénicas y de la Música, del Ministerio de Cultura. Para esta semana ya se han interesado 1.100 jóvenes por la representación y han confirmado su asistencia.

La gran sultana, dirigida por Marsillach y con puesta escenográfica de Carlos Cytrynowski, se mantiene igual que cuando fue estrenada el año pasado. Desde entonces ha abarrotado las salas, tanto en Madrid como en las giras nacionales y extranjeras. Tan sólo la actriz Cayetana Guillén Cuervo ha abandonado el montaje por compromisos profesionales y ha sido sustituida por Marta Navas.

Como el primer día

Marsillach no oculta que, dado que el sistema que sigue la compañía es ir alternando, al menos, dos producciones en su programación, siempre se retoman ensayos, para mantener la obra como el primer día: "Siempre hay que limar lo que la erosión del tiempo transforma en el montaje, sin olvidar que el contacto con el público unas veces es bueno, pero otras es perturbador", afirma.

Uno de los grandes logros de esta compañía ha sido atraer a un público joven hacia el teatro: "Fue una labor lenta que desde el principio consideramos fundamental, ya que el teatro debe hacer lo que sea para conquistar a los jóvenes y con el objetivo de que vuelvan, pero sin obligarles ni aburrirles, y sin rechazar al público más mayor".

Marsillach eligió La gran sultana porque en esta obra encuentra una lección de tolerancia: "También tuve en cuenta que me gustaba mucho y que esa lección cada vez está más viva, ya que las circunstancias trágicas que se han producido la han situado en la actualidad".

La gran sultana, adaptada por Luis Alberto de Cuenca, cuenta además con música de Pedro Estevan, coreografía de Elvira Sanz y un reparto encabezado por Silvia Marsó.

La gran sultana, en Príncipe, 14. Localidades de 1.000 a 2.200. Función única de jueves a martes a las 20.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de noviembre de 1993