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Merendar con un genio

3.000 niños aplauden una disparatada versión de la ópera que Mozart compuso a los 12 años

Los 400 niños con sus padres que atiborran el teatro de Madrid aún no han acallado su algazara cuando comienza a sonar la delicada música de Bastián y Bastiana, la ópera que Mozart compuso a los 12 años. Con las localidades agotadas termina hoy el ciclo de seis representaciones de la ópera infantil, en la que unos niños han cumplido un papel estelar: expresar sus opiniones a gritos. Fernando Argenta, animador del ciclo, quiere reponer la obra en Navidades o Reyes, pero el traspaso del teatro de Madrid al sector privado el 31 de diciembre dificulta la posibilidad."Los padres van por delante de las autoridades en materia de cultura y están presionando para contrarrestar el imperio del rap", afirma Fernando Argenta. Este hombre caracteriza al sabio loco que va narrando, en un lenguaje exageradamente coloquial, la ópera Bastián y Bastiana, cantada en alemán. Sólo los diálogos han sido traducido para que los niños no se distraigan. "Hemos querido conservar el espíritu de ópera. La trama es sencilla y hemos buscado claves para que no se pierdan", explica el director.

Las claves a las que se refiere Argenta son, por ejemplo, una canción rap en medio de la función. "Es una concesión, pero en este caso el fin justifica los medios. Canto el rap para conectar con los niños"', reivindica. Otra de las concesiones es la publicidad voceada para la Fundación Caja Madrid, patrocinadora de la ópera, que los críos repiten a gritos. "Es una publicidad para los padres que está justificada, pues esa entidad ha puesto el dinero", explica.

Los niños -algunos de ellos con la merienda debajo del brazo-, azuzados por el personaje de Argenta, pueden entrometerse y aconsejar a los personajes. "Córtate las trenzas", grita uno. "Que no es un toro, es una vaca, ¿no le ves las tetas?'', corrige otro. Cinco animales recortados en cartón piedra y un juego de telones que suben y bajan forman la simple escenografía de la ópera, que se estrenó en marzo, con el mismo reparto, a modo de ensayo.

La soprano Estrella Estévez es Bastiana, la pastorcilla que suspira por el amor de Bastián. Bastiana sigue los consejos de los niños y del mago Colás, otro de los personajes, para recuperar a su novio.

En el segundo acto aparece sin trenzas, con una cazadora de cuero y un ceñido vestido de lunares, mientras los infantes aprueban el cambio con silbidos. "Tío, modernízate, así no molas". Ahora soy de otra época, aunque me sigue gustando la música de Mozart, que nunca pasará de moda", le espeta a Bastián, el tenor Ignacio Giner.

"Los niños entienden que el cambio de actitud de Bastiana, que de humilde pastora se vuelve frívola, es para conquistar a Bastián. La hemos vestido de rockabilly para identificarla con una época cercana", explica Argenta.

Miguel Groba, director de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, cree que la música de Mozart estimula por sí sola a los niños.

Lo cierto es que los rapaces guardan un silencio respetuoso cuando la soprano y el tenor cantan. Argenta se encarga de recomendar su atención y de explicar que el aria siguiente es triste o alegre, según el caso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1993