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ATENTADO TERRORISTA EN MADRID

Sorpresa y condena

Víctor, el escolta del ministro de Asuntos Exteriores, Javier Solana, parecía apesadumbrado cuando asomó la cabeza en la cabina de pasajeros del avión en el que la delegación ministerial española regresaba de una visita oficial a Rabat. Por la radio del avión Falcon 50 acababan de comunicar desde Madrid la noticia del atentado contra el general Dionisio Herrero. El escolta transmitió la noticia a los pasajeros, informa Ignacio Cembrero. A Solana se le crispó la expresión. Hubo un largo silencio a bordo. Después el ministro volvió a hablar: "Son muertes tan... tan inútiles; no van a cambiar nada".

Pedro Solbes titular de Economía, sólo acertó a decir: "Muy mala noticia, muy mala. Estas noticias son siempre duras para todos y, especialmente, en un momento como el actual, que da la impresión de que se va superando esta disociación que ha existido en el país entre unos pocos y la gran mayoría".

El PNV pidió ayer a la sociedad vasca que secunde las concentraciones pacifistas en repulsa por el atentado. "Tenemos que reafirmar nuestro compromiso por la paz con el grito que más les duele: nuestro silencio comprometido y solidario", afirmó en una nota difundida ayer, informa Eva Larrauri.

La coordinadora Gesto por la Paz ha convocado hoy 145 concentraciones silenciosas contra el atentado.

La bandera de San Sebastián, con el lazo azul que reclama la liberación de Julio Iglesias Zamora, ondeó ayer a media asta como testimonio de repulsa, José Luis Barbería. El delegado del Gobierno en Navarra invitó a los navarros a sumarse hoy a una manifestación silenciosa.

PSOE, IU, CDS, Eusko Alkartasuna y PP, que aprovechó para pedir de nuevo el cumplimiento íntegro de las condenas de los terroristas y remachar que "con ETA no se dialoga", condenaron el atentado. Baltasar Garzón, secretario de Estado del Plan Sobre Drogas, desvinculó la acción del rastreo en Guipúzcoa.

Herri Batasuna calificó el asesinato de "toque de atención" para quienes mantienen "la apuesta permanente por dar un final policial" al problema de la violencia. HB matizó que las "consecuencias" del atentado son "lamentables".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de octubre de 1993