RESULTADOS DE LAS ELECCIONES GALLEGAS

Fraga obtiene un triunfo electoral récord

El fracaso del PSOE da al Bloque Nacionalista Gallego un papel destacado de oposición al PP

Santiago de Compostela - 18 oct 1993 - 23:00 UTC

Manuel Fraga ha cosechado en Galicia el mayor éxito en elecciones autonómicas y generales desde el restablecimiento de la democracia en España. En contrapartida, el PSOE ha sufrido su mayor retroceso de todas las elecciones celebradas desde 1977. El fundador del Partido Popular obtuvo el respaldo del 52% de los gallegos para su segundo mandato como presidente de la Xunta de Galicia y duplicó sobradamente en votos a su rival socialista, Antolín Sánchez Presedo. Las elecciones autonómicas del pasado domingo van a polarizar muy probablemente la política gallega entre el PP y los radicales del Bloque Nacionalista Galego, que han superado a los socialistas en cinco de las siete mayores ciudades de Galicia y se han quedado a sólo 68.780 votos del PSOE.

El fracaso de los socialistas ha sido tan espectacular como el triunfo de los populares. El PP le ha doblado al Partido Socialista de Galicia en votos -748.552 frente a 336.459- y en escaños -43 frente a 19-, y le ha derrotado en los siete principales municipios. Los socialistas han conseguido sólo 68.780 votos más que el Bloque Nacionalista Galego y han perdido la confianza de 213.000 electores en comparación con los comicios legislativos del pasado día 6 de junio.Los populares no han dudado en relacionar inmediatamente el desastre electoral de los socialistas con la gestión del Gobierno de la nación en los últimos cuatro meses. El portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, Rodrigo Rato, presentó ayer el hundimiento del Partido Socialista de Galicia como símbolo de castigo de amplios sectores sociales a los "engaños" de Felipe González en las recientes elecciones legislativas. Rato señaló que no son los populares, como decía González entonces, sino los socialistas quienes han menguado el poder adquisitivo de los pensionistas y quienes están recortando las prestaciones sociales.

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, expresó su deseo, no sin alguna ironía, de que la victoria en las elecciones autonómicas gallegas le sirva al PP para convertirse en más autonomista. Pero, según declaró Fraga ayer mismo por la mañana, nadie es más autonomista y más galleguista que él. "Eso sí, nacionalista no lo soy de ningún modo", afirmó.

Trabajar "en serio"

Desde el momento en que conoció su triunfo electoral, lanzó una invitación al diálogo y a trabajar "en serio" por Galicia destinada tanto al PSOE como al BNG. El presidente electo hizo un llamamiento específico a los nacionalistas radicales para que "utilicen responsablemente la fuerza que el pueblo les ha dado". La respuesta del líder del Bloque Nacionalista Galego, Xosé Manuel Beiras, no se hizo esperar: 'Traga debe acreditar con los hechos sus propósitos y, en todo caso, el BNG seguirá actuando sin dejarse coaccionar".

Los socialistas, por su parte, optaron ayer por cerrar filas, probablemente por la magnitud' del desastre. En la sede nacional del partido, en Madrid, algunos miembros de la dirección se mostraban desolados, pero mantuvieron en el ámbito privado sus críticas. Unas críticas que apuntaban al riesgo de que los renovadores, sector encabezado en Galicia por Antolín Sánchez Presedo, conduzcan al PSOE por un camino que le haga perder importantes apoyos de izquierdas.

Parte del descenso del PSOE y del ascenso consiguiente del Bloque Nacionalista Galego se debe a que el propio Partido Popular de Galicia y en particular, su secretario general, José Cuiña, se ha dirigido frecuentemente a los nacionalistas radicales como si fueran ellos la oposición por antonomasia.

Al despreciar a los socialistas como adversarios políticos, los populares han allanado el terreno para que el BNG avanzara y, además, a costa del PSOE. En la misma ceremonia de disolución del Parlamento y de convocatoria de las elecciones autonómicas, Manuel Fraga convirtió al BNG en el único grupo de la oposición que mereció ser mencionado, aunque fuera para descalificar sus modales políticos. Unos modales que han eclipsado al Partido Socialista de Galicia incluso cuando éste ha encabezado alguna airada protesta parlamentaria.

Votos de izquierda

Los socialistas afrontaron la campaña electoral con una estrategia que se ha mostrado totalmente equivocada. Mientras Fraga recorría cuatro y cinco poblaciones cada día, el candidato socialista a la Presidencia de la Xunta, participaba en un par de mítines. Mientras el presidente de la Xurita esgrimía un catálogo aparentemente abrumador de obras realizadas, su rival socialista hablaba del futuro que él quiere para Galicia, con tibias alusiones críticas a la gestión del Gobierno autonómico.

El ascenso del BNG es un premio del electorado de izquierdas a su estrategia de confrontación abierta con el PP, aún a costa de protagonizar escándalos parlamentarios y proferir toda clase de descalificaciones, casi siempre inspiradas en el pasado franquista del presidente de la Xurita.

Ante la certeza de que Fraga iba a conseguir la mayoría absoluta, los sectores ciudadanos más hostiles hacia su figura y su talante parecen haber optado por una fuerza política que les garantiza una guerra sin cuartel contra el Gobierno del PP. Entre los desplantes de Beiras y la tibieza de Sánchez Presedo, el electorado de izquierdas ha optado claramente por lo primero.

La irrupción de una formación nacionalista con tanta fuerza electoral es un fenómeno sin precedentes en la historia de Galicia. Sólo en la Segunda República, el histórico Partido Galeguista había conseguido obtener diputados en Madrid, pero elegidos en las candidaturas del Frente Popular. El crecimiento del nacionalismo en Galicia depende en buena medida de cómo el BNG sepa resolver sus contradicciones internas.

De momento, el BNG parece haber conseguido capitalizar el sentimiento de agravio de muchos gallegos ante el Gobierno central. El hundimiento de la pesca y la agricultura tras la entrada en la CE, las consecuencias de la reconversión industrial y el aislamiento secular de Galicia han sido el terreno abonado para el mensaje de Beiras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de octubre de 1993.

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