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Falsos palestinos, probables huérfanos

Los polizones mintieron ayer sobre su nacionalidad. Dijeron que eran palestinos procedentes del campo de refugiados de Sabra, en Líbano, y que habían llegado al puerto marroquí de Casablanca como polizones de otro buque. Alguien debió explicarles que España no suele acoger inmigrantes ilegales de Marruecos, debido a los numerosos acuerdos políticos entre los gobiernos de Madrid y Rabat. Obtener asilo por motivos políticos es, por esta razón, prácticamente imposible.Más creíble es la otra versión ofrecida por los polizones, varios de los cuales afirmaron que eran huérfanos. La situación social en la que han vivido en Casablanca, y que les ha llevado a abandonarlo todo en su país a tan corta edad, puede permitirles beneficiarse de un estatuto de asilo por razones humanitarias.

De momento, en el pañol del Eva del Mar su situación sigue siendo terrible. No disponen de literas, ni ropa, ni mantas, según explicó un representante de UGT. "Son cuatro paredes con estanterías, donde se coloca la pintura del barco, y no tiene un suelo normal", añadió el sindicalista.

La tripulación, arisca en un primer momento con los polizones, cambió radicalmente su actitud tras hablar con UGT y CC OO. El cocinero llegó a cambiarse de ropa, recoger su equipaje y abandonar el barco para evitar que el mercante zarpara. Finalmente, el capitán le convenció, como al resto de la tripulación, de la necesidad de volver a bordo. Entre escenas de tensión, el Eva del Mar puso finalmente proa a Barcelona.

"No sé por qué tanto lío, si esto pasa cada semana". La frase, de un trabajador de la aduana del puerto de Valencia, define la avalancha de ciudadanos de países pobres que llegan como polizones a los puertos europeos. Dos palestinos llegaron hace dos semanas a Valencia en un mercante italiano, sin que las autoridades españolas permitieran su desembarco.

También seis centroafricanos arribaron a Valencia el pasado mes de agosto. Después de una rocambolesca ruta por varios países, las autoridades españolas aceptaron estudiar su petición de asilo. No sin que mediaran antes denuncias judiciales por las supuestas irregularidades observadas durante la expulsión de los polizones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 1993