Hagamos teatro
Desde distintas voces se escucha constantemente: "¡El teatro está muerto!, ¡vengan al teatro!, ¡el teatro está en crisis!". Entiendo que se refieren al teatro profesional, que debe dejar unas ganancias económicas a los que intervienen en él.Eso no es muy importante y lo que únicamente deja ver es que, para ganar lo suficiente para vivir, muchas de las personas que se dedican a esa profesión tendrán que dedicarse (aunque sea lamentable) a otra, porque los tiempos cambian y no siempre son rentables los mismos negocios. Pero, aparte de este problema puramente crematístico, las personas que aman el teatro -profesionales o aficionados, como personas que intervienen en él o como espectadores- deberían lanzar el mensaje de "¡Hagamos teatro!, hagamos teatro para instigar a la sociedad, para que nos sirva a todos de reflexión".
¡Qué mayor filosofía que el teatro!, Habrá que fomentar el teatro, sin ningún tipo de presión, en los colegios, en las asociaciones de vecinos, en los centros culturales o en cualquier sitio donde un grupo de personas estén dispuestas, porque, y ahí está lo grande del teatro, pueden participar todos: actores, guionistas, apuntadores, sastres, electricistas, carpinteros, pintores, bailarines, músicos... En fin, gente de todas las edades y profesiones (en activo o, no) que tengan entusiasmo para reflejar, libre y lúdicamente, los sentimientos.
Los que amamos el teatro debemos participar e impulsarlo; cuantos más conocimientos, cuanto más profesional de élite, más se podrá ayudar a ello. Eso sí, deberemos olvidarnos, ¿y por qué no?, del dinero.


























































