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Félix de Azúa y Roman Gubern, nuevos directores del Instituto Cervantes en París y Roma

Ambos escritores proyectan difundir las culturas de España y Latinoamérica

La propuesta les llegó a finales de julio, cuando ambos se iban de vacaciones. Han dudado en aceptar durante 40 días largos, sobre todo por problemas presupuestarios, pero finalmente ayer dieron el sí al director del Instituto Cervantes, Nicolás Sánchez-Albornoz. Félix de Azúa y Román Gubern, ambos nacidos en Barcelona, serán los nuevos directores del institutoen París y Roma, respectivamente. Tanto De Azúa como Gubern. proyectan crear un eje cultural entre ambas ciudades y difundir las diversas culturas de España y de Latinoamérica.

Sánchez-Albornoz afirmó ayer que se les ha elegido porque "son dos prestigiosos representantes de la cultura española", y añadió que no recibirán "trato ni caché de estrellas". Ellos aceptan el cargo, según De Azúa, con "absoluta humildad y gran responsabilidad".Román Gubern (1934) es catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona. Se especializó en medios de comunicación en el Instituto de Tecnología de Massachussets y ha publicado numerosos libros, entre ellos, La televisión, Historia del cine, Godard polémico, La novela criminal, McCarthy contra Hollywood: la caza de brujas, y El lenguaje de los cómics.

Félix de Azúa (1944) es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Escuela Superior de Arquitectura de la Politécnica de Barcelona y posee una vasta obra literaria. Fue seleccionado por Josep María Castellet como uno de los nueve novísimos de la poesía española y, además de poesía, ha publicado numerosas novelas, entre ellas, Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Últimas lecciones, La historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado y Cambio de bandera, por ahora la última.

Ambos abandonarán temporalmente su tarea docente en España para realizarla en el extranjero. Permanecerán dos anos en el cargo, prorrogables. De Azúa se incorporará a su nuevo cargo a principios de octubre, y Gubern, a finales de enero próximo, ya que una de las dos sedes que posee el Cervantes en Roma, el palazzo de Vía Albani, resultó afectado por un atentado de ETA y está en obras. La otra sede es un pequeño pero estupendo palacete en la céntrica Piazza Navona. En ambos desarrollará su actividad el Cervantes, en coordinación, según dijo ayer Gubern, con la Academia Española de Roma, que dirige Jorge Lozano.

De Azúa y Gubern explicaron ayer que han hablado mucho entre ellos antes de aceptar el cargo. Quizá por eso tienen opiniones muy similares y han proyectado crear una especie de eje cultural entre París y Roma "para colaborar y planificar conjuntamente", según Gubern, "una especie de vasos comunicantes", según De Azúa, que permita rentabilizar ciclos, actuaciones, etcétera, "y que es una manera de insistir en las cuestiones de austeridad".

Tres niveles

Gubern piensa trabajar a tres niveles: "El primero es la enseñanza del idioma, que es el aspecto que está más claro y en marcha. Segundo, atender y dar servicio a los numerosos hispanistas italianos y actualizar la biblioteca. Por último, desarrollar una serie de actividades culturales, como ciclos, conferencias, coloquios...".

Para De Azúa, su trabajo tendrá dos fases. "En el plazo de un año queremos que todos cuantos en París y en Francia tengan algún interés o relación con la cultura y la literatura españolas sepan que el Cervantes podrá ofrecerles una serie de servicios, desde un fácil acceso a redes informatizadas de información hasta la oportunidad de tener las últimas novedades literarias españolas. Que sepan que el Cervantes no es únicamente una escuela de idiomas. Ofrecer estos servicios requiere un gran trabajo interno". En una segunda fase, sitúa De Azúa "el trabajo exterior". "Promocionar, difundir, dar a conocer la cultura española, o mejor dicho, las diversas culturas de España y también de Latinoamérica. Para mí es importante, es algo indivisible. ¿Dónde termina Juan Benet y empieza García Márquez?". Y añade: "El Cervantes no enseñará el catalán, el euskera o el gallego, pero tiene la obligación de di fundir también esas tres culturas".

A Félix de Azúa le hace mucha gracia que uno de los primeros comentarios que han circulado sobre su nombramiento y el de Gubern es que el Cervantes ha elegido a dos catalanes. "Caramba, efectivamente, por fin se dice que soy catalán, algo que a menudo se ha negado en mi tierra". "Es un signo de absoluta normalización".

Tanto Gubern como De Azúa saben que sus presupuestos van a ser limitados. "La palabra clave es austeridad". "Cuanto más corto es el presupuesto más ingenio e imaginación se requiere. Soy partidario de ello. Y nos las vamos a ingeniar para sacar posibilidades de debajo de las piedras", aseguró De Azúa.

Félix de Azúa se admira de la sorpresa que causa el nombramiento de dos intelectuales para un cargo vinculado a la Administración. "Tendemos y tienden a olvidar que somos catedráticos y, por tanto, tan funcionarios como la Guardia Civil".

Ambos se enfrentan a su próximo destino con ilusión. "Yo ya había vivido en Italia, de muy pequeño, durante la guerra civil. Tengo en Roma muchos amigos y, teniendo en cuenta que estamos viviendo una travesía del desierto, me apetece vivirla en Roma, donde todo es un caos, pero la cultura tiene una enorme vitalidad", dijo Gubern.

"Yo a París voy a aprender, con absoluta humildad y gran responsabilidad", añadió Félix De Azúa.

Para Nicolás Sánchez-Albornoz, el nombramiento de dos intelectuales de prestigio no significa que vaya a ser la política general del Instituto Cervantes. "Había dos vacantes en dos lugares excepcionales, de gran importancia. No quiere decir que ésta vaya a ser la política del instituto, pero tampoco que no se vaya a hacer de nuevo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de septiembre de 1993