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Editorial:

Nazismo en España

EL CÍRCULO Español de Amigos de Europa (CEDADE), que se autoderine como asociación cultural, funciona públicamente desde 1966. Su ideología es el nazismo: sobre la raza, los judíos, Europa. Formaron parte del CEDADE conocidas figuras españolas, que luego se fueron apartando por conveniencia o evolución personal; y también algunos de los alemanes y ciudadanos de otras nacionalidades que encontraron refugio en España, perseguidos por crímenes de guerra, cuando cayó el III Reich.Sus ideas no son nuevas, y las hace públicas frecuentemente: se basan en la negación del holocausto y de los campos de concentración, a pesar de todas las evidencias; a partir de esa limpieza de conciencia puede defender como valiosas las ideas fundadoras. No es el único en España, ni en el mundo: hay congresos mundiales, a los que asisten los representantes españoles, o reciben aquí a sus homólogos. No tienen ninguna actitud violenta delictiva. Para eso hay otros grupos, con nombres diversos. En las calles hay señales de sus pintadas, sus periódicos murales, sus cruces gamadas. La novedad ideológica del momento es su simpatía hacia los radicalismos nacionalistas periféricos, que consideran encajables en su idea de una Europa de las etnias. También, la incorporación a su discurso de elementos tomados del ecologismo.

La actualidad del asunto está en que los servicios de información alemanes incluyen ahora al CEDADE entre los puntos de apoyo a los grupos neonazis germanos, responsables de desmanes recientes de carácter xenófobo. Sin embargo, esa supuesta importancia del CEDADE se debe más a su papel como sello editorial y centro distribuidor de las publicaciones nazis en diversas lenguas y países que a la entidad de sus fuerzas en España, muy menguadas desde mediados de los años ochenta.

Esos libros y revistas en que exponen su negación del exterminio y de los campos se distribuyen ampliamente aun en los países en que están perseguidos por la ley. Aquí no lo están, y de ahí que España se haya convertido en su imprenta central. Aquí, por lo demás, emblemas y banderas se venden libremente. Probablemente todo ello corresponde a la libertad de expresión, de pensamiento, de organización de nuestro país, y a que la manera en que cayó aquí el fascismo fue distinta de la de Alemania y de la de Italia: aquí cayó en desuso. Murió de muerte natural: por eso es más difícil su regreso, aunque tenga estas latencias, supervivencias e impregnaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1993