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Hormaechea sale airoso de la moción de censura socialista gracias a los votos del PP

No hubo sorpresa. Juan Hormaechea seguirá desempeñando la presidencia del Gobierno cántabro al rechazar ayer el Parlamento autónomo, como se esperaba, la moción de censura socialista contra su gestión. A Hormaechea le salvaron los votos de los 13 diputados del Partido Popular y los 8 de la formación. que él lidera, la Upca. A favor de la moción se pronunciaron los 16 diputados socialistas y los dos regionalistas. El político censurado volvió a ser protagonista; en esta ocasión, por los duros reproches que dirigió a quienes, paradójicamente, le estaban manteniendo en el cargo: los populares.

El debate se hizo especialmente duro cuando, en la sesión de la tarde, Juan Hormaechea atacó a los representantes del Partido Popular, a los que acusó de prácticas "fascistas y totalitarias". Al presidente autónomo pareció sacarle de quicio la intervención precedente del portavoz del PP, José Antonio Arce, que hasta hace dos semanas había sido uno de sus asesores, con un sueldo anual superior a los seis millones de pesetas."Usted", le había dicho Arce a Hormaechea, "no puede seguir gobernando democráticamente. Sus estrategias políticas las ha dirigido en un sentido contrario al interés general de los ciudadanos". Arce había puesto de manifiesto que la firma del presidente, sin ninguna referencia legal -sólo mediante una señal convenida en los documentos-, determinaba quién debía o no cobrar en la Diputación Regional, así como la existencia del derecho de un ciudadano o su suspensión.

"Diez años de intrigas surgen de ese escrito", replicó inmediatamente el presidente, visiblemente airado. "Diez años de poder desde la sombra, diez años de trampas. Cuando me preguntan dónde están los constructores, yo contesto: 'Están ahí'". Hormaechea apuntó con el brazo levantado hacia los escaños ocupados por los diputados populares.

El presidente autónomo les advirtió luego que nunca gobernarán con los votos de la Upca "por más que el chantaje modifique comportamientos surgidos de las urnas, lo que sólo tiene un nombre: transfugismo". Y a partir de ahí todo fueron acusaciones hacia el PP: "Pagos ilícitos a empresarios y cuatrocientas personas -entre familiares, amigos o novios de miembros del Partido Popular- colocadas a dedo en la Diputación Regional. Intrigas de quienes ni siquiera son nombrados para encabezar una lista [aludiendo al diputado José Luis Vallines, presidente del PP regional, a quien presuntamente Hormaechea pareció atribuir la autoría de la locución escrita y leída por el portavoz Arce]". "No hablen de secuestro de voto que es fascismo y totalitarismo. Nunca habrían ustedes gobernado esta región sin mí. Pero yo les aseguro que se ha acabado que un funcionario y un consejero acuerden pagar lo que les parece. Cuando desaparece la ilusión por pagar a determinado constructor, se desvanece toda, la ilusión de ustedes".

El presidente censurado, dirigiéndose a Vallines y señalándole con la mano, le acusó, por primera vez en el hemiciclo, de que en presencia de Roberto Bedoya, Félix de la Fuente, Alberto Rodríguez y el alcalde de Santander le invitara a presentarse a las elecciones generales al margen del partido de Aznar. "Querían que la lista del PP no ganara, y yo les dije que me iba a presentar porque, por dignidad política, tenía que demostrar ante el pueblo cántabro que carezco de complejos por el procesamiento". Vallines rehuyó la confrontación alegando que prefería no entrar en cuestiones personales.

Ésta ha sido la segunda moción de censura contra Hormaechea. La anterior, en diciembre de 1990, se presentó 11 meses antes de que un juez le procesara por cuatro delitos de prevaricación y otro de malversación de fondos públicos. El fiscal ha solicitado 33 años de inhabilitación especial. El juicio está previsto para la segunda quincena de octubre. En aquella ocasión la iniciativa de censurar a Hormaechea correspondió, como ahora, al grupo socialista. Pero entonces el PSOE fue secundado por el Partido Popular, que desde el primer momento no descartó la posibilidad de votar al candidato socialista, Jaime Blanco, de no obtener el suyo la mayoría.

Blanco propuso "un Gobierno honesto" frente a uno procesado

El candidato socialista a la presidencia de Cantabria, Jaime Blanco, fracasó en su intento de ganarse el voto del PP para derribar a Juan Hormaechea. Durante 50 minutos, Blanco invitó inútilmente a los diputados populares a formar con él "un Gobierno honesto" y les emplazó a decidirse entre mantener un Ejecutivo con un presidente procesado o iniciar "un cambio sereno en Cantabria".El programa político del Consejo de Gobierno que se proponía formar Jaime Blanco se basaba, según expuso, en dos principios: estabilidad democrática y suficiencia financiera. El candidato socialista, que en 1990 ocupó durante algunos el sillón de la presidencia en una operación similar, prometió asimismo un Gobierno estable "capaz de convertir la normalización política en una tarea común" y de fijar el diálogo social como fórmula de compromiso para superar la crisis. Blanco invocó la suficiencia financiera como fórmula para permitir la integración territorial de la Cantabria urbana y rural y el pago de la deuda desde la más rigurosa equidad.

Hormaechea respondió al candidato: "Ningún relieve tiene lo que había dicho". Y prosiguió: "Déjese de filosofar, maneje cifras y no vaguedades. Cuando se habla del paro, ya afortunadamente ha trascendido que no son las comunidades autónomas las que pueden resolver esos problemas. La actividad económica de la Diputación Regional sólo puede relanzarse desde el Gobierno de la nación; y mientras no se modifique el precio del dinero, no hay relanzamiento posible".

"Yo sé bien lo que usted haría si presidiese otra vez el Gobierno regional: establecerse en la Quinta Labat [residencia presidencial que acondicionó el Gobierno de gestión y que Hormaechea no ha utilizado nunca] para no trabajar, comer y cenar cada día con unos y con otros y nada resolver", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de julio de 1993

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