Con Tansu Çiller los turcos se empiezan a rasurar los mostachos
Tansu Çiller, primera ministra turca, joven, diplomada en Estados Unidos, que luce una corta melena rubia y viste trajes de colores vistosos, rompe tópicos en su país. Dos semanas después de haber sido elegida para el cargo se empieza a notar la modernidad, traducida quizá en un cambio en la fisonomía de muchos de sus compatriotas masculinos. El mostacho, símbolo de la masculinidad en Turquía y entre los turcos de todo el mundo, está empezando a desaparecer de las caras de muchas personalidades, periodistas y hombres de negocios del país.Según Ertugrul Ozkok, redactor jefe del diario Hurriyet (La Libertad), con una tirada de un millón de ejemplares, en el pasado congreso del conservador Partido de la Recta Vía (PRV), en el que milita Tansu Çiller, al comparar las fotografías publicadas con motivo de anteriores congresos, se observa una sorprendente disminución del número de bigotes entre los más de mil delegados mayoritariamente portadores de un gran mostacho.
Parece, pues, que tras hacer la revolución blanca al elegir una mujer para tan importante cargo el PRV comienza una revolución de rechazo al mostacho.-


























































