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El navegante del Manzanares y otras historias de Madrid

Una exposición en el Ayuntamiento recoge 173 libros antiguos sobre la capital

Bajo vidrieras de colores, los poetas de Madrid contemplan petrificados los libros en los que alabaron o vilipendiaron a la villa. El catálogo de la muestra Mil libros en la historia de Madrid contiene 1.000 títulos, aunque en el patio de Cristales y el salón Goya de la Casa de la Villa sólo caben 173 ejemplares. Algunos son curiosidades, y otros, joyas bibliográficas, pero todos reflejan algún aspecto de la vida y costumbres de los madrileños a través de cuatro siglos. Entre ellos figura un proyecto del siglo XVII para canalizar el Manzanares y poder navegar hasta Toledo, que ha llamado mucho la atención del alcalde, José María Álvarez del Manzano, y la concejal de Cultura y Medio Ambiente, Esperanza Aguirre.Laberinto de Casados, reza uno de los títulos. Sus 77 páginas dan indicaciones para mantener una casa, vengan o no los años favorables o adversos, porque lo mismo de ahora se oye en todos los tiempos. "Ahora", para este manual de economía doméstica, era la última década del siglo XVII, pero aún despierta curiosidad. El visitante no puede franquear la vitrina para buscar el consejo que le permita acabar el mes. Al igual que sus compañeros de urnas en la exposición, ésta es una antigüedad que se debe preservar. Se mira pero no se lee.

El martes por la tarde no hubo demasiados visitantes -sólo tres o cuatro cuarentones-, personas muy interesadas en la historia de Madrid o bibliófilos empedernidos. Los que quieran disfrutar la muestra todavía pueden hacerlo los días laborables hasta el 2 de julio, de once de la mañana a tres de la tarde y de cinco de la tarde a nueve de la noche. Por la tarde es preciso enseñar el documento nacional de identidad para acceder al recinto.

Junto a delirantes ideas sobre cómo mejorar el clima de Madrid se pueden encontrar las primeras obras de historia de Madrid, la de González Dávila -cronista de la Corte de1623- y la de Jerónimo de la Quintana -enemigo del primero y cronista de la Villa, de 1629-. A Quintana le han colocado un ejemplar de su libro justo enfrente de su busto, de modo que sus ojos de piedra puedan vigilar al curioso. Los libros proceden de colecciones particulares y librerías de toda España que han prestado sus fondos para esta exposición, organizada por la revista El Consultor de los Ayuntamientos, que dirige Manuel Abella, con la colaboración de la Fundación Villa y Corte, el Ayuntamiento y la Comunidad.

El más antiguo de los ejemplares expuestos -fechado en 1557- es una recopilación de las leyes promulgadas en las Cortes de Madrid de 1528. El siglo XX sólo tiene un representante: una primera edición de 1931 de El Rastro, de Ramón Gómez de la Serna.

En la colección de libros matritenses se pueden rastrear las conducciones de agua, los reglamentos de tráfico de carruajes y los primeros callejeros. "Esto, para Corcuera", se ríe el comisario de la exposición, Manuel Abella. Señala unas paginas publicadas en 1810 en las que se manda salir de la capital a todas las personas y familias forasteras, extranjeras y naturales que se hallen sin oficio ni domicilio verdadero.

Abella adora los grabados antiguos, como los que representan al "hombre incombustible": un bonzo decimonónico que se prendía fuego sin acalorarse, o uno que recrea un auto de fe de 1680. Pero las ilustraciones más bellas y valiosas son las figuras de los vendedores que llenaban las calles de Madrid en el siglo pasado. Debajo de cada uno se lee el reclamo que utilizaba -el "¡Coliflor! de la coliflorera-. De ahí su título: Los gritos de Madrid.

Pero la estampa que más llena de orgullo a Manuel Abella es una rarísima imagen sin fecha que demuestra que la Mariblanca, la popular estatua de Diana Cazadora, no sólo estuvo en la Puerta del Sol, en la plaza de las Descalzas Reales y en el paseo de Recoletos. A pesar de lo que diga la placa que la subraya en su actual localización -el vestíbulo de honor de la Casa de la Villa-, también residió una temporada -todavía no se sabe cuándo- en la plaza de Puerta Cerrada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 1993