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Aznar mantiene el suspense sobre el debate con González, pese al acuerdo firmado por sus partidos

El Partido Popular está utilizando el debate televisivo del próximo lunes entre Felipe González y José María Aznar como un factor de guerra de nervios contra los socialistas, al utilizarlo como moneda electoral. Aznar declaró ayer en Vigo (Pontevedra) que tiene previsto acudir al segundo debate, ante las cámaras de la cadena privada de televisión Tele 5, pero planteó una exigencia previa: la televisión, pública "debe mantener unas reglas de juego y una neutralidad que hoy no existen", porque, según dijo, se ha convertido "en el último instrumento en la desesperación del Gobierno por aferrarse al poder".

El secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas; el vicesecretario general del PP, Javier Arenas, y el director general de Tele 5, Valerio Lazarov, mantuvieron el miércoles una primera reunión, que tuvo ayer continuidad en un diálogo de cuatro horas tras las que se logró ratificar el acuerdo para celebrar el debate. Todavía no se ha entrado en aspectos políticos o de fondo, y las conversaciones se refirieron a los detalles técnicos, escenográficos y de posible distribución de temas, aunque el PSOE ya ha anticipado que quiere un debate "abierto", sin listado previo de contenidos.El PSOE mantiene sus dudas sobre el interés del PP por celebrar el partido de vuelta, después de la clara victoria de José María Aznar en el primer enfrentamiento. No obstante, el portavoz del Partido Popular, Miguel Ángel Rodríguez, manifestó ayer: "Si hurtáramos este debate a la sociedad española nos llamarían cobardes".

Dirigentes del PSOE insistieron en que "el debate está firmado y debe celebrarse, aunque el PP no para de plantear nuevas exigencias con el fin de boicotearlo", entre ellas el trato que reciben en la televisión pública. Los dirigentes socialistas temen que, a pesar del acuerdo ratificado ayer, los populares pongan una excusa en el último momento para suspenderlo, tal y como les están aconsejando sus "asesores norteamericanos".

Una de las cuestiones ya resueltas es que el debate se celebrará con los dos participantes sentados, como ya exigió el Partido Popular en el primer duelo, el pasado lunes en Antena 3, para no dar ventaja visual a la mayor estatura de González.

A favor de la celebración del cara a cara está el hecho de que "Aznar, aunque preferiría no correr riesgos, es consciente de que no tiene demasiados argumentos para suspender la revancha, después de que los sondeos le dieran triunfador en el primer encuentro", según fuentes socialistas.

Aznar, según su portavoz, está preparando ya el cara a cara del mismo modo que lo hizo antes del debate en Antena 3. "No suspende más actos que los imprescindibles, es decir, ninguno, porque la única variación es viajar el domingo por la mañana a Guadalajara, para tener libre la tarde, lo mismo que el domingo pasado, cuando el mitin se celebró por la mañana en Alcalá de Henares".

González suspende mítines

Felipe González, por su parte, dedicará más tiempo a preparar este segundo debate. No asistirá el domingo por la mañana al mitin que tenía previsto en Murcia para poder estudiarlo con más cuidado. Alfonso Guerra le sustituirá allí. Con idéntico propósito, el líder socialista ya había decidido aplazar su comparecencia en La Coruña durante la tarde del domingo.

José María Maravall, asesor de Felipe González y ex ministro de Educación, aseguró ayer que ignora la estrategia que pueda adoptar González el lunes. El presidente del Gobierno es quien "decide siempre cuál es la estrategia que debe seguir y cuáles son los contenidos de sus intervenciones". Respecto a lo ocurrido en el debate del lunes pasado, Maravall afirmó que no hay que subestimar "el aprecio de los ciudadanos por las buenas formas" [de González] frente al "truco televisivo" [de Aznar].

González, no obstante, va a mantener inalterada la columna vertebral de sus intervenciones en los mítines, sin tener en cuenta el mayor mordiente y la agresividad que le aconsejan desde su partido. Así lo ha hecho en los mítines de esta semana de Oviedo y Toledo, aunque ayer reforzó sus críticas sociales al PP en el mitin de Cuenca, un acto en el que contó como acompañantes con el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, y el número uno de esa circunscripción, Virgilio Zapatero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de mayo de 1993

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