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González se amparó en la falta de programa del PP frente al continuo acoso de Aznar

El líder popular se impuso en la primera parte del cara a cara y flaqueó en la segunda

Felipe González y José María Aznar se enfrentaron anoche ante las cámaras de Antena 3, en el primer debate electoral de la democracia española entre los dos principales candidaltos a la presidencia del Gobierno. Aznar, candidato del PP, se mostró mucho más contundente que González, reiteró media docena de veces sus principales mensajes (paro, corrupción, despilfarro) y mantuvo un semblante tranquilo. El presidente del Gobierno y candidato del PSOE permaneció a la defensiva, pero puso en evidencia a su contrario al insistirle en que concretara sus ofertas. Además, intentó acaparar la noticia de la noche, al anunciar que propondrá al ex juez Baltasar Garzón, ahora candidato socialista, como presidente de una comisión parlamentaria que investigue la corrupción en los partidos. El debate comenzó pasadas las 22.30 y concluyó a las 0.43. Lo abrió Aznar, que intervino en total 56 minutos y 24 segundos, y lo cerró González, que habló 55 minutos y 20 segundos.

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Los dos contendientes vistieron traje azul y corbatas discretas. Aznar emprendió su primera intervención a las 10.35. Ya en sus primeras frases, y como ha ocurrido en todos los anteriores debates televisivos entre dirigentes del PSOE y del PP, habló de "corrupción, paro y despilfarro". Algo nervioso al comienzo (decía tamién, en lugar de también, pecio en lugar de precio), a medida que avanzó el debate consolidó su tranquilidad y su contundencia, hasta imponerse claramente en la primera parte del debate. En la segunda, Felipe González recuperó el aliento. El hecho de que el candidato del PP se situara en pie de igualdad con quien ha sido presidente del Gobierno durante 10 años revalida su posición como aspirante a gobernar. El ataque de Aznar empezó así: "España vive una crisis muy profunda". Inmediatamente recordó que los parados suman ya 3,3 millones, que diariamente la tasa se incrementa en otras 2.950 personas. Esos datos se reiterarían en boca del líder del PP a lo largo del debate.

González habló siempre con aplomo, pero a la defensiva. Su insistencia se centró en los avances de su Gobierno en Sanidad o pensiones, en infraestructuras o telecomunicaciones.

Ya en el primer turno de réplica, Aznar subió de tono: "No es tiempo para enredarnos en vanas palabrerías".

La defensa de González fue una continua apelación a la esperanza y, a confiar en la sociedad española: "Esta crisis será corta y la podremos superar", afirmó.

Aznar intensificó su ataque en la segunda réplica, ayudado de datos: "Francia tiene tres millones de parados y una población ocupada de 27 millones de personas. España tiene tres millones de parados y una población ocupada de 12 millones".

El presidente del Gobierno reaccionó con calma. "Cuando España se iba acercando a la media europea, Gran Bretaña se iba alejando, con una política conservadora, una política como la que sugieren ahora desde el PP".

Aznar volvió a golpear: "¿Pero no se da cuenta de que le han devaluado la peseta tres veces en ocho meses? No tiene la confianza ni de las organizaciones internacionales, ni de las empresas, ni de los trabajadores, ni de su partido" (González dejó escapar una risa discreta, pero no citó una sola vez las palabras "socialista" ni PSOE).

Las cifras saltaron de un lado al otro. Cada uno elegía las más favorables a sus tesis. González reconoció el aumento del desempleo, pero opuso que los parados están más protegidos gracias a que han aumentado la cobertura social y los subsidios. Tras ello, pasó al ataque por vez primera, y no contra Aznar, sino contra Manuel Fraga, el presidente de Galicia: "¿Se imagina usted 1.500 gaiteros el día de mi toma de posesión?". Eran las 23.03.

En la última parte de esta intervención, González dio la noticia de la noche: "Le voy a encargar a Garzón que presida la comisión de investigación que voy a proponer al Parlamento. O que participe en ella".

Un descanso a las 23.40 permitió a los candidatos para consultar con sus asesores. Después, el tono de González se hizo más ofensivo.

"No hace ninguna oferta alternativa", golpeó González, quien aseguro que en España se ha hecho grandes avances en modernizar el país, pero que, con un gobierno de derechas, "ese es fuerzo se va a detener".

"En el arte de fingir es difícil igualarle", respondió Aznar. "¿Usted es capaz de decir aquí que las pensiones corren peligro si yo gano las elecciones?"

Los datos negativos salieron de nuevo de la boca de Aznar: desde 1987 se han construido menos viviendas de protección oficial que en los años anteriores. Y comenzó un breve rifirrafe:

-Diga alguna vez qué es lo que van a hacer -espetó el presidente del Gobierno.

-Mejorar la gestión, -respondió Aznar-, mejorar la calidad".

-No tienen programa.

Aznar rio abiertamente: "No tenemos nada, je, je, je".

El capítulo dedicado a política exterior fue, probablemente, el más agrio.

González hablaba de la CE y de la ex Yugoslavia. Aznar reaccionó: "Intenta apropiarse usted del papel de los soldados españoles en Bosnia; me parece una irresponsabilidad".

González: "Diga si no es verdad que usted dijo que estábamos haciendo una política de pedigüeño" durante la cumbre de Edimburgo.

Aznar: "Está faltando a la verdad".

González: "Pero diga si lo dijo o no"

Aznar: "Está faltando a la verdad. Ustedes han despilfarrado...

Ya al final, ambos lanzaron sus mensajes más concentrados. Aznar dijo que centrará su política en la creación de empleo "como objetivo nacional" y que no subirá los impuestos. "Yo no quiero cambiarlo todo", concluyó, sino que "quiero un cambio tranquilo y razonable".

González prometió un "pacto por el empleo" y afirmó que han demostrado ser capaces de abordar la recuperación económica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1993