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El censo endurece la lucha en las urnas

El descenso en la natalidad y la emigración han agudizado en Euskadi la lucha en las urnas. El País Vasco elige en estos comicios dos diputados menos que en 1989 por esa rebaja en el censo (ahora son 19 frente a 21 entonces). Este dato, unido a la notable fragmentación política de una comunidad donde en cada una de sus tres provincias gana un partido distinto, obliga a la veintena de formaciones que se presentan a un enfrentamiento sin cuartel por la representación parlamentaria.De los sondeos realizados hasta ahora se desprende que tan sólo siete grupos tienen posibilidad real de entrar en el reparto de los 19 diputados y 9 senadores: Partido Nacionalista Vasco (PNV), Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE), Herri Batasuna (HB), Partido Popular (PP), Eusko Alkartasuna-Euskal Ezkerra (EA-EUE), Izquierda Unida (IU) y Unidad Alavesa (UA).

Los socialistas estrenan en estas elecciones otras siglas tras la fusión con Euskadiko Ezkerra, y confían en arrastrar buena parte del electorado nacionalista de izquierdas -más de 97.000 sufragios en las legislativas de 1989- que respaldaba al partido de Juan María Bandrés y Mario Onaindía.

Las tres formaciones nacionalistas, los socialistas y acaso el Partido Popular se repartirán previsiblemente los seis escaños guipuzcoanos (siete en 1989), aunque parece poco probable que Herri Batasuna pierda el liderazgo que mantiene desde 1987.

Un promedio de las encuestas que se han dado a conocer hasta el momento sitúa a la coalición independentista a 8.000 votos del siguiente grupo. En las últimas legislativas, Herri Batasuna superó los 78.000 votos en este territorio, mientras los socialistas quedaban segundos con casi 70.000.

Ahora el siguiente puesto lo batallan peneuvistas, socialistas y Eusko Alkartasuna en una franja muy reducida, en la que el aumento más notable corresponde al PNV, según las encuestas. Un ascenso que también experimenta el Partido Popular.

La formación de José María Aznar se encuentra a 1.500 votos del límite para conseguir un diputado, el primero que obtendría en Guipúzcoa, provincia mayoritariamente nacionalista, según indican fuentes del partido. El apoyo al PP se concentra en las localidades más pobladas de Guipúzcoa: San Sebastián, Eibar, Tolosa o Irún.

Herri Batasuna tiene afincado su voto en las zonas rurales de esa provincia y ha conseguido asentarse en municipios industriales como Arrasate, Pasaia o Lezo. Eusko Alkartasuna experimenta, a tenor de los datos de los sondeos, un ligero retroceso con respecto a citas anteriores en las urnas, a pesar de que desde su escisión del PNV, en 1986, ha obtenido sus mayores éxitos en Guipúzcoa, llegando a gobernar el Ayuntamiento de San Sebastián y la Diputación Provincial.

El mapa electoral vasco sitúa en cada uno de los territorios a una formación distinta como líder. Herri Batasuna obtiene el mayor número de escaños en Guipúzcoa, mientras que el PNV triunfa en Vizcaya y el PSOE, en Álava.

Si en Guipúzcoa la pregunta puede ser dónde van a cosechar votos PNV, EA-EUE y los socialistas para arrebatarle el primer puesto a Herri Batasuna, en Vizcaya el trasvase del electorado se ha registrado en las dos últimas consultas. El segundo diputado que pierde el País Vasco se da aquí: nueve puestos frente a 10 de hace cuatro años.

Bilbao y la margen izquierda de la ría del Nervión -de tradicional mayoría socialista- serán las zonas donde los partidos nacionalistas intenten obtener el mayor número de papeletas. Factor fundamental en esta zona va a ser la traducción en las urnas de la crisis industrial y la penosa situación de Altos Hornos de Vizcaya.

Mientras, las comarcas vizcaínas de Busturia y del Duranguesado -donde se localizan importantes núcleos de población como Gernika, Durango, Bermeo y Ondárroa- son feudos del PNV y HB, fundamentalmente, y de Eusko Alkartasuna, en menor medida.

El partido que preside Xabier Arzalluz es la fuerza hegemónica en Vizcaya, con una implantación homogénea en toda la provincia. El PNV ha ido recuperando gran parte de los electores que perdió con su escisión, mientras que Eusko Alkartasuna perdía simultáneamente apoyos en ese territorio -más de 30.000 votos en los últimos comicios-. Ese descenso alcanzó también al PSE, que en las pasadas municipales perdió en zonas de la margen izquierda y en la comarca minera de las Encartaciones varios miles de los electores que tradicionalmente habían depositado sus esperanzas políticas en los socialistas.

Los sondeos apuntan que muchos de estos votos pueden ir destinados finalmente a Izquierda Unida. Aunque lentamente, esta formación no ha parado de crecer en las últimas convocatorias electorales, pero sin conseguir sacudirse su condición de partido extraparlamentario en Euskadi. Sus dirigentes esperan sobrepasar los 22.169 votos que lograron en las legislativas de 1989, donde IU obtuvo sus mejores resultados en Vizcaya. El interés puesto por la federación izquierdista se refleja en que Julio Anguita, el candidato de Izquierda Unida a La Moncloa, eligiese un frontón de Bilbao para dar su primer mitin de caravana electoral formal el pasado día 13.

El otro partido que prosigue ascendiendo en Vizcaya, y en general en las tres provincias de la Comunidad Autónoma Vasca, es el Partido Popular, que en las últimas elecciones municipales se convirtió en la tercera fuerza política en Bilbao.

La recuperación del PNV, que roza en Vizcaya el listón anterior a su escisión de 1986, no ha impedido que se vaya incrementando el voto a los populares.

Finalmente, Herri Batasuna, que perdió en Vizcaya en las últimas municipales más de 20.000 votos frente a las de 1987, espera también recoger mejores resultados esta vez en la margen izquierda.

Electorado infiel

Álava ha sido tradicionalmente una zona propicia para los socialistas. El electorado alavés se caracteriza por ser escasamente fiel y varía su apoyo a un partido u otro según el tipo de comicios de que se trate. En la capital, José Ángel Cuerda ha conseguido mantener la alcaldía en las elecciones municipales a pesar de haber cambiado de partido en tres ocasiones.

El mensaje regionalista de Unidad Alavesa llevó a esta fuerza en las pasadas municipales a convertirse en la segunda formación política de la provincia. UA concurre ahora por vez primera a unas elecciones legislativas y, según los sondeos y la previsión realizada por el propio Gobierno vasco este mismo mes, puede conseguir entrar en el Parlamento por esta provincia -UA apenas existe en Vizcaya y Guipúzcoa-. El escaño alavés es el más barato de España, ya que sólo son necesarios 12.000 votos para obtenerlo (el más caro es el de Madrid, con 80.000).

Es casi una constante que el elector alavés opte por que sus representantes en el Congreso de Ios Diputados y en el Senado sean, en su mayoría, de los partidos de ámbito nacional, PSOE o Partido Popular. El único voto nacionalista que obtiene representación alavesa en las legislativas es el dirigido al PNV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1993

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