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CARTAS AL DIRECTOR

Elogio del Ejército en Bosnia

Yo no soy ni un acendrado militarista ni un objetor de conciencia al uso. No he sido más que un sargento eventual de Caballería que ha cumplido con sus obligaciones para con la patria, sin un especial espíritu militar. Sin embargo, no puedo negar ni dejar de decir una cosa: que cuando nuestro Ejército sale fuera de España a actuar como tal, para qué vamos a decir que no, lo hace bastante bien, cumple siempre su misión con brillantez y deja luna muy buena impresión en los organismos internacionales, y seas o no seas un ardores, eso te llena de orgullo.Y es que a la gente le toca el corazón patriota cuando se entera de que un soldado español no ha dicho ni pío cuando tiene el brazo herido por una explosión hasta que los más graves no están en enfermería, o de que un teniente legionario se pone chulo jugándose el tipo delante de unos bárbaros diciendo que a mí no me tocáis a mis refugiados, porque para eso estoy yo aquí. Me alegro por el Ejército, y espero que con estas acciones, verdaderamente operativas, suba la cotización de los valores militares entre los españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 1993