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Carta cambiada

JESÚS DE LA SERNA

Cartas al director es una sección de EL PAÍS que goza de alta estima entre los lectores: se reciben unas cincuenta diarias y la selección de las que se publican resulta laboriosa en ocasiones. No parece que fuera, laborioso, sin embargo, elegir la firmada por Juan A. Colmenar García (7 de mayo), quien expresaba con brevedad la reflexión que se había hecho después de ver en televisión el mitin del PSOE en Badajoz el 25 de abril.El comunicante tituló la carta Del rojo al blanco y, entre otras cosas, decía: "Las banderas con el puño y la rosa ya no eran rojas, se habían vuelto blancas Y añadía, a renglón seguido: "Y el detalle es trascendente, ya que la simbología, sobre todo en los partidos que se llaman de izquierda, es históricamente fundamental". Esta última frase y el titular fueron cambiados. Colmenar protesta con vehemencia ante el Ombudsman: "Manipulación burda y absoluta falta de respeto por la opinión de un lector". Como titular se publicó ¿Rojo o blanco? y la frase quedó así: "Y el detalle es trascendente, ya que la simbología, sobre todo en los que se consideran de izquierda, es históricamente fundamental". El lector considera que el hecho de que EL PAÍS se reserve "el derecho de resumir o extractar" las cartas (así se advierte en la sección) "es muy distinto a tergiversar o manipular". Y esto es lo que estima que ha ocurrido.

El redactor jefe de Opinión, Ángel S. Harguindey, explica: "El lector tiene razón en decir que se ha cortado su carta. Exactamente una línea y por necesidades de ajuste de la página. Quizá el resumen sea insatisfactorio para el remitente. Lo sentimos". ¿Y en cuanto al titular? "La explicación no es otra que la de evitar una reiteración con el título de la siguiente carta -Del 68 al 69-, que posteriormente también se cambió, por lo que hubiera podido recuperarse el inicial [de Colmenar] Del rojo al blanco". "Supongo", agrega Harguindey, "que el agobio del cierre de la edición motivó que permaneciera -innecesariamente- el ¿Rojo o blanco? en lugar del que había sugerido el lector. Lo lamentamos nuevamente".

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El Libro de estilo de EL PAÍS señala que, por regla general, las cartas al director deben ser breves (no más de 300 palabras) y en consecuencia condensadas en Redacción. La de Colmenar era un ejemplo de brevedad (89 palabras). En teoría no tenía por qué ser condensada. Y en realidad no lo fue; fue simplemente cambiada: la carta enviada y la carta publicada tenían el mismo número de palabras. La longitud de éstas, sin embargo, sobrepasaba el espacio disponible. "Razones de tipo técnico" motivaron modificar la redacción para que cupiera el escrito.

Errores en Internacional

El 1 de mayo, EL PAÍS publicó en primera página: Triunfal retorno a Israel de los primeros 15 palestinos expulsados después de 1967. No era así. En página interior se decía otra cosa, como advierte el lector Isidro Iturbe Núñez. Los palestinos no regresaron a Israel sino a CisJordania. "No es la primera vez que se comete este error", escribe Iturbe: "En otro número, y refiriéndose a los 400 palestinos deportados al sur del. Líbano, se decía que habían sido expulsados de Israel, cuando en realidad lo fueron de los territorios palestinos ocupados".

El redactor jefe de Internacional, Luis Matías López, admite sin reserva: "El lector tiene toda la razón". "La única explicación", agrega, "es que en un periódico que se hace todos los días, y casi siempre en circunstancias de urgencia, de vez en cuando se escapan estos fallos". Comenta que la experiencia de nuestra que es imposible evitarlos todos aunque se intenta.

Fallo -también en la sección de Internacional- fue escribir "Gobierno de Tel Aviv" (9 de mayo). Lo señala el lector Bernardo Joselevich. "La capital de Israel y la sede de su Gobierno es Jerusalén", puntualiza. El error ha aparecido con frecuencia en EL PAÍS. Y añade: "únicamente es correcto decir "el Gobierno de Jerusalén" o "el Gobierno de Israel". "Decir "el Gobierno de Tel Aviv" no se corresponde con ninguna realidad objetiva y, por lo tanto, si no es un error involuntario se trata quizá de un engaño deliberado y de una utilización propagandística de su periódico".

Luis Matías López manifiesta que el lector tiene razón, "pero no toda". La tiene, precisa, cuando asegura que no puede escribirse "el Gobierno de Tel Aviv". Pero discrepa "en que "el Gobierno de Jerusalén" sea un sinónimo de "Gobierno de Israel", ya que la práctica totalidad de la comunidad internacional no admite la soberanía israelí sobre todo Jerusalén, sino únicamente, en la mayoría de los casos, sobre el sector este". "Creo que será mejor hablar de "Israel", "el Gobierno israelí", "el Gobierno de Isaac Rabin" u otras expresiones igualmente neutrales".

El teléfono directo del Ombudsman es 3042848.

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